Viaje a la Ciénaga: Korimakao o La ilíada del (a)prisa

El director artístico de Korimakao, Yander Roche, Cuco, en la bienvenida a los blogueros.

El director artístico de Korimakao, Yander Roche, Cuco, en la bienvenida a los blogueros.

Podría empezar como el post anterior y no podré engañar a nadie. Quizás hubiera sido así: Anhelaba volver a la Ciénaga, más esto, más aquello, pero qué va! Korimakao, ni el Martí de Cuco  me dejarán mentir.

Esta vez tenía tremenda prisa, solo ahora me di cuenta de la necesidad de vivir todo con mayor intensidad, como si pudiera escudriñar las trampas del tiempo para que los amigos se pudieran quedar ahí, en un bolsillo del bolso, en cada sorbo de café, en los abrazos que a toda hora le daba a los nuevos miembros de mi familia como si fuera a perderlos y es que sí era verdad la catarsis de la soledad, tendría que dejar todo atrás otra vez.
En el Turquino tuve la sensación, el Nicho la angustia de la ausencia, en la Ciénaga la plena seguridad, ni con sesenta años a cuestas dejaré de ser una Korimakao, tras los sueños utópicos y realidades de los cubanos en cualquier rincón de la isla.
Esta vez, aun entre mis apuros criollísimos por el café, el tabaco y el ron, me sentí más cerca de lo que algunos llaman paraíso en ciertos libros antiquísimos en los que poca gente, pero muchos se escudan.
Nuestro Naldo tuvo en sus manos la mayor felicidad de mis últimos años, esa tangible sensación de que la brisa con la mezcla de mar y del humedal me despeinaran de prisa, y la mayor, nunca se la conté a mis amigos, conocer a una verdadera ciudad arte, perdida en las inmediaciones, como un fotograma de una legendaria película clásica que vive entre mis beat más fuertes.
Alguien me dijo una vez, Fomento debe llamarse Ciudad Arte Olga Alonso y es mi pueblo, mitad llano, mitad montaña, con su bucolismo y entorno ecléctico, respira la panacea de cada marzo, entre los telones y las máscaras de cada Festival, la calle Más Teatro, el Parque de los Zancos y los saltarines niños que acuden al canto del teatro de calle.
A 16 años de vivir los sube y baja del evento Olga Alonso, pude en el inicio de la primavera, conocer una verdadera ciudad arte, esas de las que nadie escribe o de la que se habla a veces, como si no existiera o fuera cosa del pasado.

Yankiel-Sancti-Korimakao-Cuba

El espirituano Yankiel Toledo en una versión reciente de la obra La Hoguera, la primera pieza teatral del Conjunto Artístico Comunitario Korimakao.

El Cuco y su gente del Conjunto Artístico Korimakao como el versátil Víctor del café y los audiovisuales, el Yankiel espirituano nuestro de cada día y la Patricia con su ensueño de errores a lo Yuly, me nublaron los ojos más de una vez.
Nunca mis amigos supieron ni una vez de mi temblor, porque desde que llegué, no dejé de reír y bailar, incluso cuando el camino a la charca de La Piojota me dejó en carne viva hasta el alma de mis pies.
No creí nunca que viviría un sueño así, disfrutar lo que Fomento no ha sabido salvar del monstruo de la burocracia y la desidia, desde que soy niña. Es eso y no más la última voluntad que Olga le dejó a los instructores, al arte y a Cuba, la creación genuina desde el pueblo de la música, danza, plástica y teatro, todo imbricado.
Que emergiera la cultura comunitaria, como un espejismo posible en el desierto material que vivimos, sin afán de lucro, con una purísima fe martiana, como ese espejo de ciudad Korimakao, que solo el imprescindible Porto, los sueños de Faustino y la realeza de Fidel, pudieron salvar del naufragio en pleno Pálpite de la Ciénaga.
Y desde la nueva aventura, nuestra comunidad bloguera ha decidido consagrarse con sus 31 más fieles Salvatore de la guerrilla, por que siempre el agua de la espiritualidad no falte sobre esta tierra de hombres y mujeres con las casas a cuestas.
Ahora cuento las horas y me doy cuenta que me quedé allí. Caramba, y ¿quién está aquí por mí? Me veo a más de 300 kilómetros, entre edificios, acariciando a mi perro Guardián de mirada transparente y humana en la residencia, entre las coladas de café para los amigos, en los divertimentos y debates polémicos de los blogueros, en el Salón de la Risa, en los ensayos de un pasaje de América Latina en las tablas del Anfiteatro tras la huella de Girón y los aires de un nuevo abril.
Me veo otra vez extasiada en la Ciénaga, frente a los Carteles más creíbles que todas las lecciones de historia de la escuela: “Todo lo que usted verá es obra de la Revolución” y más allá, fuera de Pálpite “Hasta aquí llegaron los mercenarios”. ¡Y todavía hay quien duda de la clase de pueblo tenemos!
Hasta de noche, creo que sigo allí, con la mirada fija en los mosquitos que nunca me picaron, y con desenfrenada impotencia y rabisca también sigo velando a la puñetera rana que me hizo llorar y correr hasta el cuartito del enfrente, después de ser una prima víctima junto a Liudmila en el jueguito del asesino Kmilo.
Korimakao, ¿qué has hecho con mis otros sueños? Los busco y todo parece nebuloso, solo estás tú y mis amigos. ¿Tienes ideas de tu fuerza, la que no se da en clases, ni se sirve en una bandeja, ni en un discurso improvisado?
¡Cuántos no volvimos la vista atrás porque tú quedabas allí, entre manglares, lecciones de vida y cultura comunista, música, jóvenes danzarines, una construcción inconclusa y una cuenta estrecha, que aún aprieta tu misión, nuestra altruista visión del internacionalismo, del arte soñado por Olguita!
Cuatro décadas después de perdida, la hija de 19 años de San Miguel, reclama una y otra vez desde mi ambiente pueblerino que no muera el arte comunitario, que el buen teatro amateur no pase a ser una quimera más.
Quizás por eso nació la frase más famosa de la joven que siempre quiso tener zapatos nuevos y un puesto bajo el Sol. Esas palabras que hoy, entre tantos post, sueños, fotos y añoranzas desde los blogs cubanos, parecen inspiradas en ti, Korimakao, mi nuevo amor, nuestra ciudad arte de Cuba que merece ser clonada:
“…no quiero que mi escritura se quede sin voz, no quiero que dejen de oírla con los ojos, es mi vocero. Es mi palabra…”
Quedé entonces más mema que de costumbre en el adiós . Entre las despedidas y entrevistas a los espirituanos de Korimakao, nos fuimos aprisa con la certeza de los seres contagiados, con un montón de ilusiones y verdades a cuestas, un tanto más comunicadores, no menos guerrilleros y creativos:
Y yo…sin poder hacer otra cosa, en mi agenda escribo: Mañana debo ser mejor que hoy…limaré mi espíritu en cada gong del nuevo día para merecer tu amor, amor puro, desinteresado, simple e ilimitadamente bello.”
Así surgió la amistad en la blogo(s)fera cubana, esa comunidad, ese otro tipo de ciudad arte que ya realza tanto como las palmas, y cuyo penacho en septiembre, hasta la brisa siempre de prisa en Topes, elevará.

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Acerca de Fomento en Vivo
Fomento en Vivo comparte vivencias desde el municipio de Fomento en el centro de Cuba y el quehacer de su gente.

3 Responses to Viaje a la Ciénaga: Korimakao o La ilíada del (a)prisa

  1. Chely says:

    Mary, había escuchado del Olga Alonso, pero no sabía que se hacía en Sancti Spíritus, qué bien, uno sigue conociendo lugares y cosas aunque sea de carambola, seguro nos enamoramos de tu pueblo también, digo, porque está incluido en el itinerario, no?

    • No sé si Fomento estará en el próximo porque lleva tiempo para pasearlo, está el ascenso a Caballete de Casas incluido, pero podrá estar en el próximo año. Ahora estoy en el Festival de Teatro Olga Alonso y solo pienso en la gente de Korimakao y viceversa. Si pudiera uniría las dos ciudades, mientras los llevo dentro y amo desde lo más hondo.

  2. Pingback: Blogueros cubanos cumplen su compromiso con Korimakao | Korimakao

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