El puente de Agabama, un símbolo que muere, un símbolo que nace

OLYMPUS DIGITAL CAMERACuando el puente de Agabama regrese a su tierra natal, comenzará un nuevo pasaje en la historia de los amores difíciles del municipio de Fomento.

Son esos amores, a veces ocultos, más que prohibidos que hablan de atesorar los valores por encima de la desidia de los hombres, el éxodo de la gente nativa, que pese a la nostalgia se atreve a dilapidar su propia génesis, cuando justo se olvida del niño o la niña fomentense que lleva dentro.

Cuando el puente de Agabama regrese para los más de 11 000 habitantes del otro lado del Río, quienes desbrozando surcos de marabú para sembrar esperanza en la segunda cuenca más importante de la zona, podrá cantarse otra victoria de los fomentenses contra los avatares.

Pero no hablo de cualquiera muralla. La historia del amor más difícil y largo pertenece a las más profundas lamentaciones que conoce por siglos la humanidad, sin importar su credo o idioma y reposa en los vaivenes de la economía, el paso del tiempo, el implacable clima, los símbolos que nacen y los otros símbolos que mueren.

Todos esos paladines de la vida dejan sucesos, que marcan la cotidianidad, como fue la caída del puente de Agabama en octubre de 2012, hecho como resguardo indeleble en la memoria popular porque se produjo la muerte de un ser querido.

El puente tiene una fecha de inscripción de nacimiento en 1912, esta vez tuvo una fecha de defunción durante el azote del huracán Sandy por la isla. Todavía no se deja de hablar de la destrucción de un paso tan importante para Fomento y los vecinos de Villa Clara.

Nadie puede olvidar el llanto de los agabamenses tras la crecida histórica del Río de Agabama, aun cuando el hecho no se registró en la estadística nacional. Los agabamenses salvaron sus vidas porque vivimos en Cuba de la Revolución, donde los avatares de la vida se llevaron al último de los puentes legendarios de la zona.

Ya el Río había condenado otros cruces por encima de su dinámico cauce y las anécdotas sobre la ruta condenada persisten una y otra vez.

En aquel momento, María Asunción, una amiga nacida en esta tierra de Saltos y Balneario famosos, evidenció el mismo dolor de sus coterráneos: Mi pueblo perdió el único símbolo que le quedaba. Ya no hablaba del otro puente que sucumbió a fines de los 80, sino del añejo y querido vial de 6 décadas de servicio útil que para varias generaciones fue su preferida área de recreo y signo de identidad lugareña.

Fue justamente, unas horas antes, cuando se oyeran las voces de alarma de la gente en la penumbra de la noche y la Policía llegara a rescatarlos: “Corran, cojan sus cosas, el Río crece, inunda las casa y, los patios, ya no se ve ni la Piedra, ni la escalera del Balneario, ni siquiera el Puente Colgante…”

Las aguas desorbitadas del Agabama con un rugido aterrador, no tuvieron piedad del amor de los hombres, mujeres y niños por lo suyo, ni de todas las oraciones de los devotos de pueblo, ni de las lágrimas de la gente, ni del pánico compartido al querido río tan embravecido.

El Agabama no pudo sostener entonces subir al récord de crecidas que los más viejos recuerden, ni siquiera para salvar una de las obras más queridas y simbólicas del pueblecito que se honra con su propio nombre.

Podría empezar a cantar victoria, pero no es así. El dolor todavía ensordece la comunidad, aun cuando la esperanza brota desde octubre hacia todas las direcciones y gestiones. Gestiones estatales, bien lugareñas y humanas, con alto sentido de pertenencia que nacen de algo que en Cuba llamamos fase de recuperación y muchos confunden con política y solo más papeles.

Y esa es la sobrevida, el renacer y el coraje de los cubanos que tanto los investigadores estudian desde la época del encumbrado Fernando Ortiz.

Cuando el puente de 60 años cedió frente a la avalancha de agua, árboles y animales, no sabía entonces el Río que hay amores difíciles más fuertes que los avatares. Ahora las aguas del Agabama esperan apacibles por la nueva construcción, con la promesa de ser otro bello paso vial y la mejor área de recreación en la zona del Balneario.

El proyecto, elaborado por diseñadores espirituanos, habla que esta vez será menos pegado a la cascada, menos estrecho, menos pequeño. Cuando ese otro puente se levante en la tierra tan nuestra de Agabama para cualquier fomentense, quizás en los próximos meses o en el 2014, habrá nacido entonces un nuevo símbolo, pero ya no sería el de mis coetáneos, sino de las generaciones que ahora crecen o los fomentenses que están por nacer.

Para los más de 11 000 habitantes del otro lado del Río, unos agabamenses, otros villaclareños, será entonces la concreción de sus sueños y de las conversaciones de cada día en el Balneario, donde ven el ir y venir de mediciones, arquitectos, constructores, directivos del municipio y de la provincia, equipos pesados de la construcción, la gestación de un nuevo puente.

Y es que la historia de los verdaderos amores y los más difíciles y dignos sucede ahí en el pequeño espacio comunitario, donde se recoge entre leyendas la vida de los símbolos que mueren y de los símbolos que nacen. Son los mismos que siempre dan fe de la savia que alimenta la cultura de un pueblo fraguado hace dos siglos como nación.
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3 Responses to El puente de Agabama, un símbolo que muere, un símbolo que nace

  1. Pingback: Vida (4) o Poesía para salvar a un ahogado | Fomento en Vivo

  2. mequeda una duda porque para poner el puente de agabama hay que desviar el rio si los puente del pedraplen a nadie se le ocurrio desviar el mar y hay estan los puentes jajajaj

    • Mira, Rodolfo, lo que pasa es que la noticia deja otros datos inéditos, pero lo cierto es que no se hará una desviación del curso del río tan radical, responde a una demanda eventual de la parte constructiva. Después sigue su curso normal. Es un proyecto de puente, un poco más lejano del Saltadero y más ancho y alto que el anterior. Ese diseño ayudaría a darle más seguridad a la obra, frente a próximas crecidas del Agabama. En los días del huracán Sandy, cuando sucumbió el puente de 60 años de edad, todos los vecinos vieron sus patios inundados y tuvieron que ser evacuados. Todavía nuestro río Agabama sigue siendo uno de los caudalosos de Cuba.

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