De Astrolandia, una anécdota más

astroHace cerca de ocho años no tomaba el entrañable ómnibus de Astro Fomento-La Habana. Las visitas anteriores a la capital tenían más dependencia de una gestión desde la provincia que mía y las guaguas tenían un cartel poco amigable Sancti Spíritus-La Habana.

Esta vez, la libertad con que planifiqué el viaje tras la nota en el correo, Nos vemos en julio, me dio el chance de manejar mis boletos de ida y regreso con tanta prisa que todavía no salgo del asombro. Creo que en el reino de mi Fomento Cuba, toda hipótesis se derrite o mengua ante la divina e impredecible cotidianidad del pueblo costumbrista en que vivo.

Lo cierto es que de pronto los planes salieron a pedir tan bien que parecía saborear una gran copa de helado chocolate almendrado de marca Coppelia, la mejor de todas. Sin pausa, le escribí a Rodo, Karo y chateé con nuestro Koka manager, todo listo, llego el 4 en la noche y boleto de regreso el ocho en la madrugada.

A trabajar pues y trabajé tanto para adelantar mis compromisos de radialista que casi llega la hora de salida y aún no llegaba a casa a preparar el equipaje. Hasta rectifiqué el pasaje por intermedio de un amigo. Felizmente todo pasó rápido. Estaba emocionada con el viaje, el reencuentro con mis amigos de la bloguería y el oxígeno enturbiado que siempre brinda como plato fuerte La Habana.

Al llegar a la agencia de Astro en la esquina del Parque , conversé, caminé, me pesé en la balanza de los equipajes y hasta me culpé por tanta ansiedad y comecome: qué? 10 libras de más? Oh, ahora si sé lo que es el almanaque, pero, en fin… todo se me borró cuando tomé el ómnibus para la capital. Hora de salida: 3 y cuarenta de la tarde

……

Mis amigos debían viajar en otros carros de Astro procedentes de Camagüey, Las Tunas, Holguín, Villa Clara…a unos los extrañaba, a otros ansiaba conocerlos. Solo tenía idea de los seres que harían feliz mis días por los anteriores viajes de la guerrilla bloguera.

Esperaba saber más de ellos en el Centro Martin Luther King y darle cuerpo y sentido a los comentarios en Facebook y sus perfiles y post en la blogosferaCuba, pequeña criatura naciente y diversa. Incluso, en un comentario a la Yuya, le confesé esta vez prometo no bailar mucho con Claudio, mi amiga sacrolumbagia acaba de extasiarse una semana en casa y pretendía quedarse otra.

Al Martin!!!!!!! Enorme bulto de sueños y añoranzas llevaba en el bolso, grabadora, agenda, camarita y el cel, desde donde empecé a tuitear con la Yuya, la Tunie, esta vez sin saldo, “voy por el kilómetro 134, pero no veo los pedacitos de pan para guiarme”. La Yuya me retó: “Comimos pan d Hansel y Grettel xq tníamos hambre, vamos dlant d ti, km 121”. “Aki vamos Tunie, Grettel y yo. @turquinauta y @clcuba1 viajan n la noche. Locos x vert.”

El otro mensaje amigo también me convidaba: “Si kieres, t vemos en la terminal y nos vamos juntas p el CMLK”, y ahí empezó mi dilema. @leniacuba me confundió con su alayraiz y es que por Sheila, la centrohabanera, las cuitas con otros blogueros en el chat, las fotos en el blog BlogosferaCuba, el mapa de google enviado por @salvatore, las llamadas al @kokacuba y mi estudio cartográfico en casa del amigo Dermis, entendí algo. No tenía que llegar a la Terminal, solo debía bajarme en Cuatro Caminos, doblar a la derecha, tomar la calzada y buscar la parada del P 14, el búfalobus elegido para llegar a 100 y 51.

Tenía además la invitación de Sheila, quien coordinó cómo debía ser mi llegada y hasta se ofreció para acompañarme hasta la parada. Yo tenía tantas emociones contenidas que me sentía como quien ingresa a la Universidad y hacer su primer viaje guajiro a la capital, sin la compañía de la familia.

Tuitié a @leniacuba: “yo m kedo n 4 caminos, P 14 m spera p hacer ruta corta”. La Yuya enfurecida sin poder tirarme, ni uno de sus tinajones camagüeyanos, me cortó en pausa radial: “Haz lo q kieras, Tunie sabe la ruta,Leo nos espera.” Oh, solo entonces reflexioné que mi espíritu de aventurera vs adultez no siempre es comprendido por los más jóvenes, no perdí tiempo entonces y las calmé: @maryjc1609: @leniacuba No worry, vayan x su ruta. P 14 m spera,brazos p todas,Yuya no gastes + ¡Qué enredo!!!

Valiente pues seguí mi viaje más feliz, porque iba descifrando por primera vez la música que mi hijo había guardado en el celular, asunto que guardo como un lindo saldo del viaje. Con esos audífonos pude entender las inquietudes de su edad y acercarme más a las bulerías de Melendi, la apocalipsis de Arjona y los desamores de Maná, por supuesto, a Los Desiguales y La Voz de Osmany no le dediqué ni un minuto.

Mi felicidad en la travesía “ASTRO les desea un feliz viaje” se agigantó. En el cruce por los kilómetros de las ocho vías de Cienfuegos y Matanzas dos niños me sacaron el sentir de la madrecita que siempre soy. En el asiento de atrás iba Ada Noris con su bebito q dejo de llorar para reírse con mis monerías, delante la niña de un amigo de la juventud a quien llamábamos Mamut, la tremenda y linda Mel, fue mi leal compañera de juegos durante el trayecto.

Con ella supe de sus clases de ballet en Matanzas, me enseñó algunos malabares, su vestido de princesa y aprendí a jugar a las palomitas comiendo una saturación de bolitas de chocolate. Luego intercambiamos abanicos y pellys, cambió de asiento para acompañarme y los kilómetros volaron hasta que comenzó una intensa lluvia, el anochecer y el fatídico km 19 donde se detuvo mi estropeASTRO…

Aquel deseo “ASTRO les desea un feliz viaje” se vino al piso, los niños empezaron a gimiquear hasta que llegó el murmullo, dice el chofer que no tiene arreglo el carro, ya llamó y hay que aguardar por un traslado o un remolque. Afuera, caía un diluvio, mi zozobra de viajera fuera de training crecía por segundos, el tuit no se hizo esperar: @leniacuba carro roto n km 19, feliz viaj al cmlk, see u soon. La llamada a la abuela llegó más atrás: Mima, todo bien, acabo de llegar a la terminal, voy rumbo a Marianao.

Esperar, ¿alguien sabe el tamaño de una espera? ¿Se medirá con un centímetro o solo con un cronómetro? El Mamut y su esposa me dieron un poco de consuelo. Ya la señora había llamado a su papá por el cel, venía en camino, tenía carro, posiblemente me darían botella hasta un anillo de la autopista, solo pensé mi hoja de ruta decía al final Cuatro Caminos, no sabía otra vía, así que decidí esperar y desesperarme.

De pronto tenía sueño, sed, quería la papilla de la abuela, mientras Mel me regaló más pellys y Ada me dio medio vaso de agua. Para completar el conjunto de colmos, el bebito de atrás se hizo caca y su mamá paso el mal rato de no poder cambiarlo, sus bultos iban en el maletero y llovía a tanques fuera del busASTRO. Tuvo que compartirlo olores infantiles por largo rato.

Cerca de media hora después, calor sofocante en la Yutona declarada averiada, llegó el panelito del suegro del Mamut y fue negociada mi botella a la capital, pero la gestión se hizo añicos porque sus vueltas y anillos no se cruzaban ni en un punto con mis rumbos. Cuando todo parecía en sombras, llegó la esperanza desde la cara más oscura…

El ómnibus feliz viaje Fomento-Habana no estaba roto. Simplemente no tenía combustible para terminar la ruta por negligencia de sus choferes. El guagüero ya le había pedido auxilio al papá de la mujer del Mamut y juntos iban a buscar un tanque de combustible para completar la tarjeta Feliz Viaje envidiAstro.

Lo que viví encima de una YutonAstro, es y será forever envidiado por cualquier pasajero de Almendrones, de Tur, de las blanquichapas sin listica azul P123456. En esos autos, ni en ningún otro país, habrá lo que hallé en mi viaje,i camaraderías entre decenas de familias del pueblo, palomitas con forma de bolitas de chocolate, bailes, Melendi, las ideas de mi hijo, los tuis amigos, la Mel princesa y hasta el Mamut amigo de la disco que pretendió todo por que llegara pronto a Cuatro Caminos.

Así  una vez fue lleno el tanque, RRRRRRRRRUUUUUUUUUNNNNNNNNN, rumbo a la ciudad más querida de mi mapamundi, volaron los 19 km hasta San Miguel, se hizo de noche, pero nunca preví los efectos de las intensas lluvias. Oh, Rubiera ¿por qué no te hice caso y dejé paraguas y capa en casa? Hora de llegada a la Habana: 10 y media de la noche…
…Continúa en El hundimiento del P 14

Moraleja: No importa si la empresa se llamaba ASTRO y ahora se denomina Ómnibus Nacionales. Lo certero está en la competencia profesional, el altruismo y el servicio al pueblo de Cuba.

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Fomento en Vivo comparte vivencias desde el municipio de Fomento en el centro de Cuba y el quehacer de su gente.

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