Aleida Guevara en Fomento, a 55 años de la llegada del Che al Escambray(+video)

La doctora Aleida Guevara en lugar donde radicó la Comandancia del Frente de Las Villas en Manaca Ranzola, Fomento, Cuba.

La doctora Aleida Guevara canta  a los niños en el lugar donde radicó la Comandancia del Frente de Las Villas en Manaca Ranzola, Fomento, Cuba.

La doctora Aleida Guevara March (ver video) llegó a Fomento sin más compañía que las memorias del Guerrillero Heroico de quien siempre será para su pueblo y para el mundo su padre el Che. Sintió la humedad del aire de las montañas y revivió las historias que desde niña escuchó decir sobre la marcha de la columna ocho Ciro Redondo desde su partida de Oriente hasta su arribo a las serranías del Escambray.

Las proezas de nuestros héroes son ideales a atesorar
“Ellos fueron increíbles en su marcha, confiaron en un hombre que no sabía nada de nada de los caminos por donde andaban. Para ellos Camaguey fue la parte más difícil, era llana completa y sabes cómo los golpearon ahí. Nadie en la tropa era topógrafo y mi papá tenía muy poca experiencia de la geografía cubana…Mira, es una hazaña de verdad. Cuando te metes en esos lugares, te das cuenta de quiénes son nuestros héroes.
…Yo hice la parte del barco que imita a los jóvenes como si fuera el desembarco del Yate Granma. A las cinco de las mañana en diciembre, en el agua helada de Las Coloradas y después caminar ese pedacito por el mangle, un pedacito nada más, ellos sí caminaron kilómetros, tú dices, no, no, son únicos. Son seres humanos especiales porque no entiendes el aguante, la fuerza, el empuje que tenían todos ellos y eso no se puede perder de verdad. Es una de las cosas que las nuevas generaciones tenemos la obligación de rescatar porque por ejemplo, cuando tú hablas de un joven de la clandestinidad en Santa Clara. Van a poner una bomba, hay civiles, no la ponen y le revienta la bomba a los cuatro en las piernas. Tenían 20, 22 años y si ya mueren por la independencia de su país, eso son ideales a atesorar.
Aquí tú encuentras hoy con jóvenes de 20. A veces ni están pensando, no es culpa de ellos, que conste, es culpa de nosotros, que no hemos sabido inculcarles estas cosas desde pequeños. Es un error tremendo porque eso de preservar vale siempre la pena. Cuando tú tienes hombres y mujeres así en un pueblo, tienes que educarlos, formar valores para honrar nuestra historia. Tenemos que trabajar más y no cansarnos.
Ante el Complejo Histórico del Frente de Las Villas
Los niños y jóvenes de la comunidad no son tienen un compromiso con el conocimiento de la historia local. Dejen que ellos trabajen en el mantenimiento de la obra, que se sientan parte, dueños de este monumento. Que tengan su propia iniciativa de cómo poner más bello el lugar donde radicó la comandancia del Che y el Frente de Las Villas.
Hay que fomentar la posibilidad de que los jóvenes visiten estos sitios de Manaca, Caballete de Casas y otros sin tantos problemas, que cuenten con los servicios básicos, que pongan sus hamacas. Que a caballos puedan desandar la zona montañosa. Así sentirán más cerca las historias que leen y les cuentan.
Yo me acuerdo en mis años de estudiante de la Universidad, tuve muchos amigos que vinieron aquí a acampar en las montañas de Fomento, montaron a caballo, hicieron increíbles cosas para conocer la zona, para estar en los lugares donde estuvo el Che, ni soñar hace más de treinta años atrás tener un monumento como este. Ahora se ha ido perdiendo un poco esa espontaneidad en los muchachos y se les puede ayudar a incentivarlos. No hay cosa mejor para los jóvenes que vivir un momento no solamente histórico, sino de trabajo.
Me acuerdo el único día en mi vida que he cortado caña de azúcar. A partir de ese día, yo beso el piso por donde pasa un cañero, te lo juro. Ese día yo me di cuenta de lo qué era cortar caña. Es un trabajo que no, no es humano. Y si nuestra gente lo hizo y tuve mi carrera gratuita gracias a un cortador de caña, lo menos que puedo hacer es protegerlo, hacerle más la vida lo mejor posible. Es una cuestión de devolver lo que ya has recibido. Los jóvenes tienen que darse cuenta de lo que eso significa. De hecho, para mí, son experiencias que yo nunca he olvidado porque me marcaron y me hicieron mejor ser humano en ese sentido. De alguna manera tú debes devolver lo que has recibido. Es mucho lo que nos toca.
La gente no se para a veces a ver lo que hemos disfrutado en este país desde el punto de vista humano, desde le punto de vista social. Hay que trabajar mucho en eso con los jóvenes, sobre todo, darle participación, alentar sus iniciativas, que los muchachos se sientan dueños de lugares como este donde se gestó nuestra historia. Que sean los que más se preocupen, que sean los que más limpien el área, a tener lista. Esa escuelita que hace aquí su matutino es perfecto, pero además se les diga, a ver muchachos, hagan una guardia vieja. Los niños enseguida responden.
Yo me acuerdo en Maisí con los grupos que se llamaban los Ernestico, ellos mismos se pusieron los Ernestico. Era la peor época del período especial en Cuba y los padres no querían recoger café, era café en la alta montaña, estaban cansados, además, no se les pagaba bien, eso era una realidad. ¿Qué hicieron los niños? Los Ernestico que eran los mejores estudiantes de esa escuelita primaria, terminaban las clases a las cuatro de la tarde y subían la loma a recoger el café que sus padres se negaban a recoger. ¿Tú sabes lo que pasó después? No hubo manera de que nadie se quedara en la casa porque fue una lección para todos. Yo me acuerdo de una chiquitica, una oriental brava de esas que me dijo: Oye, tú no te pones brava si digo que tu papá es mío también. Yo le dije, No, mi amor, cómo me voy a poner brava, claro que lo podemos compartir. Ella estaba brava, bien molesta para ver cómo yo iba a responderle. Son cosas que hace nuestro pueblo, que era que estimularlas. No se pueden perder.
Con los niños de la Escuela de Manaca Ranzola
“Mi papá le decía a mi mamá: Aleiducha y cuando yo nacía, él quiso ponerme Aleida también. Mi mamá quería ponerle Lidia, el nombre de su hermana, pero él no estuvo de acuerdo. Quería que me llamara como la mujer que él amaba. Me puso Aleida como mi mamá, pero no me iba a decir Aleiduchita, porque era muy largo. Se le ocurrió entonces decirme Aliucha y así me conocen mis hermanos. Mis amigos me dicen Aliucha también porque saben que era el nombre que mi papá usaba conmigo.
Yo lo conocí muy poquito, esos recuerdos de él lo recogí en un documental que les haré llegar a ustedes. Ahí van a saber algo interesante que yo aprendí también de niña. Saben quién fue el que originalmente inició tirarle flores al mar a Camilo. Mi papá. Eran muy grandes amigos los dos.

Y cuando Camilo muere, mi papá era un verdadero revolucionario. Ustedes saben que él decía que los verdaderos revolucionarios tenían que ser hombres y mujeres con gran capacidad para amar. Porque si no, tú no puedes entregar tu vida a una causa, si no eres capaz de amar, verdad? En eso, él lo cumplió y como era un gran hombre muy romántico, se le ocurrió que una de las maneras en que podíamos rendirle tributo a Camilo, que era uno de los hombres más completos de la guerrilla del Ejército cubano, sería poner una flor en el mar o en el río, un gesto para recordar donde desapareció ese inmenso hombre.

Por eso, uno de los pequeños recuerdos que tengo es que mi papá iba con Camilo y conmigo, con el que me sigue a mí. Mi hermano se llama Camilo por Camilo Cienfuegos. Íbamos juntos con él en el auto, el para en el Malecón de La Habana y nos bajamos a tirar una flor a Camilo. Es uno de los pequeños y grandes recuerdos que me quedan a mí de esa época.”

Así transcurrió la tarde en Manaca Ranzola, en el Complejo Histórico del Frente de Las Villas. Entre voces infantiles como la mejor honra a los héroes cuando una mujer de su tiempo, la doctora Aleida Guevara fue feliz a la cita con la historia de su papá hace 55 años en estas montañas de Fomento, donde laten vivas las hazañas del Frente de Las Villas y de los hombres de la guerrilla del Che.

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Acerca de Fomento en Vivo
Fomento en Vivo comparte vivencias desde el municipio de Fomento en el centro de Cuba y el quehacer de su gente.

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