Amantes (2)

Hang_On_To_Love_by_desEXignDe niña aprendía rápido las matemáticas, no sé si confluían la genética con la educación institucional y la familiar. Lo cierto es que hubo dos números que marcaron mi vida, o más bien, la historia de Sebastiana y Epifanio. No fue una historia mágica. Contar duele, pero otras personas pueden salvarse del abismo, si leen estas líneas.

Sebastiana vino al mundo el 20 de enero, día del Santo del pueblo, cuando las fiestas de San Sebastián del Asno, era todavía algo habitual con el inicio del año en Fomento. Ese sería su segundo nombre.
Su nacimiento fue algo extraño, anunciado en las escrituras de la familia, pero la sentencia estaba en letras borrosas. Su futuro era ilegible pero tan incierto como el de un mortal.
Eran tantas las mujeres guerreras de su estirpe, que ella a ciencia cierta, lloraba tan alto como otra más. Los médicos de una clínica privada más de la isla estafaron a sus padres.
Hicieron pagar una cifra por una cirugía en La Habana, que no quiero acordarme, por un riñón que no funcionaba, luego en su necro, el órgano nunca se fue del lugar y ni siquiera tuvo trastornos de funcionamiento.
Sebastiana no sabía que el 20 de mayo, día de las flores y las orquídeas se iría sin aviso previo de este mundo para encontrarse con Epifanio.
Ella dejó atrás una historia intensa de 29 años de vida, militancia y educadora. Su nombre ya no consta en el mural de su centro de trabajo, porque quienes hacen el mural, desconocen quiénes fueron los fundadores de Educación en Fomento, y creo que a esta hora, no les importa mucho.
Epifanio tuvo más suerte que su amor eterno de joven. Nació en una familia obrera y rica, de las tantas que renunció a las comodidades del frente norteño, por no despegarse de la Cuba rebelde.
Había nacido el 7 de abril en un lindo poblado de Agabama con puentes, trenes y ríos. Hasta el central vivía entonces. El padre construía junto a sus pequeños y amigos hornos y ladrillos en el Tejar del pueblo.
Los hermanos de Epifanio le abrieron el camino en el mundo de la construcción, pero su corazón rehusó a serle útil. Aún su nombre consta en un mural de fundadores del sector, aún no borrado, porque quedó inscrito en concreto y letras de aluminio.
La muerte de Epifanio con 33 años fue un revés para la familia porque la esperanza no se pierde, ni aun con la verdad a toda luz y eso, lo saben casi todos los seres humanos. En una segunda intervención en el Cardiovascular habanero, la sangre y los rezos de toda la familia estaba a su disposición, pero no fueron suficientes.
Su corazón estaba más roto desde que la vida, Sebastiana dejaron de darle luz y aliento. Fue demasiado el dolor para salvarse, optó por citar a su amor para tener una oportunidad en el cielo. Epifanio entre tubos, oxígeno y pocas despedidas. No dijo adiós, se fue el 7 de febrero a esperar en otro mundo del espíritu a Sebastiana.
Ella seguro llegaría un día y la cita sucedió dos años después. Ambos escogieron los días 7 y 20 para llegar y partir, y tener una, otra mejor vida que la que les tocó en la controversia de los Montesco y los Capuleto.
Su historia de amantes reconvirtió la frase: “Es tan corto el amor y tan largo el olvido”. Para Sebastiana y Epifanio, lo único real, la fórmula para sobrevivir fue, es y será, dondequiera que estén: “No se acorta el amor, cuando se traza solo entre dos el camino.”

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Fomento en Vivo comparte vivencias desde el municipio de Fomento en el centro de Cuba y el quehacer de su gente.

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