Visita a Las Cubanas


Hace años las historias que añejan el ambiente de Fomento denota a la gente de pueblo.  Irradian los espacios donde prenden mejor los guajiros nacidos en el Sitio del Asno.

Ya sea cuesta arriba o abajo, los hombres y mujeres de cada barrio se apegan a lo suyo como los curujeyes. En ocasiones se cambian por las mismísimas ramas de un almácigo o un ceibo cincuentón.
Justo en la vereda de Agua Fría, entre Delicias y la Granja Avícola La Reproductora, vive Luis La Rosa Perez y digo vive, porque los guajiros, con el sombrero enredado entre una yunta de bueyes, un sinfín de brazos de regadío y la guataca en mano, no tienen otra casa que la tierra.
No se puede escribir en minúsculas sobre los campesinos de la Cooperativa Mártires de la Familia Vienes. Unos veinte fomentenses atesoran la mayor producción de viveros de frutales y fincas en la isla desde los años 90.

A las fincas El Porvenir y Las Cubanas llegué con ímpetu, después admirar la llamada Ojo de Agua del amigo fallecido Jorge Hernandez. En la curva de Las Casimbas evoque las fotos de misabuelos en sus amoríos. Caramba, el barrio de mi bisabuela Emiliana, Mamá, la linda longeva india.

Lancé con miedo la Challenger loma abajo y me embargó la añoranza de adolescente al tomar rumbo al Río Agabama. Se esfumó todo temor y otra vez me vi con MV, Pons y Ernesto, todos volando en las bici el empinado camino a las montañas de Manicaragua, fueron tantas las aventuras del grupo.
Entonces jugábamos cada tarde de verano el truco de sobrevivir al período especial. Ernesto siempre ganaba. Y yo creía que el primer amor era único. El ser humano se enamora tantas veces como es capaz de dar y recibir.

Un poco mas ida que de costumbre, bajé la senda a la finca. De reojo vi el cartel de entrada, y qué cartel!

Justo a punto de mediodía, no sabía brincar la alambrada con palos de aroma, y la Challenger estaba cansada, no quería ponerse de pie, ni con su bastón de burro. Finalmente llegó un ayudante y se abrió la portada. Las flores del frutal era una golosina a la vista.
Luis, el elegido para Gente de Pueblo, estaba sumergido en los trajines del plateo al guayabal. Le di el grito de Chita y el eucalipto fue la cobija para la espera.

El paraje extasiaba. Yo también quería vivir en La Cubana. Al terminar la charla con La Rosa, compartí fotos y fui premiada con guayabas.

Al dejar atrás La Cubana de Orelvis Iglesias y La Prodigiosa, de Luis, solo tuve una pequeña idea. La herencia de las cosechas en los campos de Cuba, reta al clima y se abriga de longevidad, hasta en las penurias de la economía y el tiempo, mientras no le fallen a la tierra sus hijos.

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Acerca de Fomento en Vivo
Fomento en Vivo comparte vivencias desde el municipio de Fomento en el centro de Cuba y el quehacer de su gente.

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