Flores amarillas para El Gabo


Quizás este lunes puebla la mirada de gris y cae otro luto famoso en  los días nublados de la historia del continente americano. Nos deben una canción los jóvenes de mañana. El fruto de un amor angosto, aún no nacido por la crisis, dirá su propia verdad.

República Dominicana despide a la capitana de la trova y baladas Sonia Silvestre. El mundo de las letras, la familia, los amigos, México y Colombia dicen no adiós, sino hasta siempre a Gabriel García Márquez, el Gabito de su tierra andina, al hijo de Aracataca.
Todavía muchos más aprenderán en La soledad de América Latina por qué Gabriel García Márquez, el Nobel que prefería las flores amarillas, no era, como cuentan ciertas crónicas faranduleras, un supersticioso más, sino el hijo fiel de su tierra. ¡Cuánto de magia y memorias descubre el ilustre paisajista en las crónicas de la gente y la historia del cono sur!
Una tormenta de ruidos y honores de eco no hacen sonido, aunque sea la verdad una ráfaga de abril a golpe de granizada. Flores amarillas, el vallenato y silencio, todo el silencio necesario, con pasajes de libros como notas de dedicatoria, llueven entre el Río Bravo y la Patagonia. No existe el día final para la honra a los inmortales.
Una confesión Le amo, Gabo, no se escuchará más allá de mi Macondo y no importa. Es compartido el amor cuando se sabe a resguardo de la gente india, de los hijos de nadie. Herencia de muchos es el secreto de nacer en ciertos ambientes pueblerinos. Las manos de los latinos son grietas que labran libros, libros que salvan ciertas vidas. No será noticia el sortilegio de la muerte, siempre abrazo de quien regresa de otras vidas.
Quiero hablar hoy de las flores amarillas, muchos llaman el amuleto de la suerte. Prefiero nombrarles la preferida de mis amigos.
En Cuba las flores amarillas son compañía de muchas ofrendas a la Cachita, nuestra Virgen de la Caridad del Cobre, la Oshún, y a San Lázaro, el Babalú Ayé, el orisha de los enfermos. La fe tiene misterios que el propio misterio a veces ni entiende.
En Fomento, reinan también ciertas especies florales, dignas de poemas, crónicas y saberes de amores difíciles. Ellas, si hablaran, narraran su tanto desgaste en rituales de amor, urgencias de todos los tiempos.
Desbordan aun en tiempos de escasa agua y las tendencias de desamor, los vasos vestidos con Grano de oro, la margarita silvestre, el girasol, Lluvia de oro, Cola de camarón, la Copa de Oro o General Mendieta, el Saúco amarillo. Le siguen en la temporada la Caña Fístula, la Alemanda o Collazo, el Marpacífico, la bella Rosa Star 2000, el Framboyán deshojado de ciertos paseos y la flor de Pascua menos común.

La historia de la flora cubana recoge hasta la presencia de ciertas orquídeas, cual pequeñas mimosas aladas. Ellas cercan los cerros de Fomento en primavera. Habrá que escribir, no puedo anunciar el día, las leyendas que anida en cada una de las flores de la isla.
Mientras, la copa de la abuela, se nubla hoy de lirios blancos y nomeolvides. A los ramos penitentes, los custodian las plumas de colas de camarón. Son las especies del patio que más defiende la super Ofelia. Ella a su manera, también ama la sobrevida en su otro Macondo y admira con pocas letras y grandísimo ingenio, la historia del Gabo, ahora más ilustrada en las imágenes de Tele Sur.

Las flores amarillas y El Gabo merecen otros posts. No se los prometo, se los escribo en breve…

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Acerca de Fomento en Vivo
Fomento en Vivo comparte vivencias desde el municipio de Fomento en el centro de Cuba y el quehacer de su gente.

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