El improbable paso de Antonio Maceo por Los Indios

Cuando todo parece que termina,

lo eterno mercurial se recompone…

Pedro de Jesús

Escambray aclara en exclusiva coordenadas de una imprecisión geográfica: ¿pasó realmente la invasión por ese paraje fomentense? ¿Estuvo el Titán de Bronce en el sitio que hoy se señala con un monumento? Los investigadores Pedro y Yasmani Jaúriga dan sus aportes.

Ya a inicios de los 200o, el historiador Bárbaro Pérez Colina y el escritor Elvis Herrera indagaban el lugar exacto, cerca del cruce del río Guaracabuya con la carretera de Agabama a Rúa en el propio municipio. 

Por: Pedro de Jesús López y Yasmani Jáuriga

Investigando sobre las construcciones conmemorativas de Fomento, un suceso remoto llama nuestra atención. Se sabe que por tierras de esta comarca atravesó el contingente de mambises protagonista de la invasión a occidente en la guerra del 95. Incluso ha trascendido en documentos un combate, refriega o escaramuza en predios cercanos donde Gómez, Maceo y Serafín Sánchez participaron. Pero no se tenía certeza sobre el lugar exacto.

Según el relato del jefe del Estado Mayor de las tropas invasoras, José Miró Argenter, el 9 de diciembre de 1895, “en el sitio nombrado Casa de Teja, no lejos de Fomento”, la vanguardia de la columna invasora, su centro y “la mayor parte de los bagajes habían cruzado (…) por un travesío al camino real de Santa Clara”, cuando dos descargas repentinas, hechas por un destacamento español de infantería que “se hallaba emboscado”, sembraron la confusión.

Sigue narrando Miró que “logró reunir a los dispersos y oponer ligera resistencia (…) Pero el enemigo (…) empezó á correrse por uno de los flancos, al abrigo del bosque, y (…) dirigía los fusilazos al centro de la carretera, sirviéndole de punto de mira las nubes de polvo que levantaba” la caballería cubana. Avisado Gómez, “retrocedió con su escolta y dos escuadrones” e hizo al adversario replegarse “al matorral” donde había iniciado la ofensiva.

Entre tanto, la retaguardia, “en la que iba el general Maceo, oyó el fuego y acudió presurosa al lugar del combate”; su acometida “por entre vericuetos y matojos” fue tal que los españoles se refugiaron en la altura “de un barranco”. Volvieron entonces los cubanos “al camino, en espera de una nueva ofensiva”, la cual se inició “desde el fondo intrincado de maleza de una estancia abandonada que comunicaba con el barranco”. La respuesta fue de tan “singular empuje” que el enemigo emprendió “silenciosa retirada por sitios desconocidos”.[1]

Terminando el relato, Miró nombra al enfrentamiento “acción de los Indios” y añade que “por llamarse así el lugar donde se ventiló”, a pesar de que durante la narración no ha usado ese topónimo sino Casa de Teja.

Por su parte, Antonio Maceo cuenta: “El día 9 pasó nuestro Ejército por las inmediaciones del pueblo de Fomento (…) siendo tiroteados los fuertes. A la 1 de la tarde (…) y en el camino de Santa Clara, libróse combate con una columna enemiga que se encontraba en el punto nombrado Casa de Teja protegiendo unas obras de fortificación. Se dieron dos soberbias cargas de caballería, que pusieron en dispersión al enemigo”.[2]

Por último, en su Diario de campaña, Máximo Gómez apunta, lacónico: “(…) en marcha por entre Jumento y Báez; enemigo a nuestro encuentro, que es detenido, se retira hacia Báez y no osa perseguirnos”.[3]

De la confrontación de estos documentos cabe destacar que Gómez sitúa el enfrentamiento “entre Jumento y Báez”; Maceo y Miró son más precisos: hablan de Casa de Teja, en el “camino de Santa Clara” o “camino real de Santa Clara”. En el caso de Miró, esto no es óbice para que, cuando nombra el hecho de armas, lo registre como “acción” o “combate de Los Indios”.

El historiador fomentense Bárbaro Pérez Colina ha hecho una atinada inferencia al ubicarlo en Caguasal,[4] estimando, al parecer, que el camino real de Santa Clara, que iba desde Fomento hasta Báez, pasaba por allí y no por el área geográfica que designa el topónimo Los Indios.

Gracias a Mayde Borges Armas, dimos con los hermanos Humberto Valentín (Berto) y Ramona (Monga) Martín Martínez, nativos de Caguasal. Ambos ancianos recuerdan que la finca de su difunto padre, Valentín Martín Martín, llamada La Familia, fue comprada y desagregada de la finca Casa de Teja. Jesús Gregorio (Chuchi) Martín Díaz —sobrino de Berto y Monga— conserva documentos notariales probatorios del acto de compraventa.

En diciembre de 1947 comparecen ante notario público Jacinto de la Rúa y Valentín Martín. El español De la Rúa le vende al canario Valentín 5 caballerías y media de la citada finca, de la cual es propietario en sociedad con su hermano Enrique.

Jacinto hace constar que la heredad, de más de 21 caballerías, “denominada CASA DE TEJAS” y “situada en el barrio de Fomento”, lindaba “por el Norte: con el camino del Bagá, por el Este: con el camino de Báez a Fomento, por el Sudeste: con lote de terreno que formó parte de esta finca del Señor Andrés Santodomingo y Formoso; y por el Suroeste: con fincas Naranjal y El Bagá (…) y parte del río Agabama y al Noroeste: con terrenos de Betancourt y Conde”.

Otro de los documentos custodiados por Chuchi da fe, asimismo, de que la sociedad Rúa Hermanos había, a su vez, adquirido el terreno de marras en 1932.

Probada documentalmente la existencia y ubicación de la finca Casa de Teja(s) —en los textos legales aparece, indistintamente, con la “s” final y sin ella— y observada in situ la topografía de la zona, se constata que posee las características relacionadas por Gómez, Miró y Maceo: se halla entre Fomento y Báez, en el antiguo camino real que conducía a Santa Clara, y, además, “los abruptos peñascos que circuyen el (río) Agabama por aquel punto” —palabras de Miró— parecen retratarla, descartando definitivamente la idea de que pudiera tratarse de Los Indios.

Que Miró, no obstante utilizar el topónimo Casa de Teja durante el relato, prefiriera Los Indios para bautizar el hecho de armas resulta un enigma. Pudiera obedecer a que el primero era un mero nombre de finca (agrónimo) y el segundo constituyese para la fecha el nombre de un asentamiento (ecónimo). Sin embargo, ¿por qué no usó Caguasal, que, siendo agrónimo en su origen, como Los Indios, también, a esas alturas, se había convertido en ecónimo?[5] Suponiendo, incluso, que la finca no estuviese dentro de los límites del asentamiento conocido por Caguasal en esa fecha,[6] se hallaba, con creces, más cercana a este que a Los Indios.

Quizá estimó que Los Indios tenía mayor prestancia lingüística que Caguasal y Casa de Teja(s) para fijarlo historiográficamente, propósito que animaba al autor cuando escribió sus prolijas pero controvertidas crónicas.[7] Tal vez la eufonía de Los Indios le hizo decidirse. Sin descontar que otra razón de más peso pudo respaldarlo: que antes del combate, las tropas de Gómez —la vanguardia— hubiesen transitado por Los Indios, toda vez que venían, desde Las Pozas, avanzando con rumbo noroeste…

Pero Los Indios se halla al nornoroeste —casi al norte— y resulta improbable que tomaran ese rumbo, si intentaban cruzar el río Agabama para entrar en Manicaragua y desde allí internarse en territorio cienfueguero.

Por otra parte, en una reconstrucción que realiza Pérez Colina de la trayectoria de la columna invasora por parajes fomentenses,[8] Maceo —líder de la retaguardia— quedó bien atrás, y cuando comenzó el combate en Casa de Teja(s), “se encontraba (…) en las inmediaciones del poblado de Agabama”.

Si esta interpretación fuese correcta —como la consideramos—, solo Gómez hubiera podido pasar por Los Indios. Pero, en tal caso, debió separarse bastante de la retaguardia, tanto como para llegar casi hasta los confines actuales del municipio de Fomento, girar luego al suroeste unos 5 o 6 kilómetros hacia Casa de Teja(s), y que una vez cumplida esa larga travesía, Maceo —cuya marcha debió ser, por fuerza, muchísimo más lenta— anduviera entonces en las proximidades de Agabama.

Lo cual, en resumen, convierte en muy poco probable que tanto el caballo del Generalísimo como el del Titán de Bronce pisaran Los Indios.

No todo queda dicho. Usando los datos que aportan los documentos encontrados, los investigadores deberán hurgar en registros de propiedad y archivos notariales hasta descubrir referencias de la finca en el siglo XIX que permitan reconstituir sus coordenadas en el preciso momento del hecho histórico.

Por lo pronto, la Delegación Municipal de Monumentos en Fomento deberá sopesar este hallazgo documental, evaluar sus implicaciones y decidir qué hará con la construcción conmemorativa que, enclavada en Los Indios, rinde homenaje al paso de Maceo por la antigua Casa de Teja(s), hoy Caguasal.

[1] Crónicas de la guerra, t. I, Instituto del Libro, La Habana, 1970, pp. 190-198. Se ha respetado la ortografía de la edición.

[2] Antonio Maceo. Diarios de campaña, compilación de Aisnara Perera, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2001, p. 15. Se ha respetado la ortografía del original.

[3] Tomado de la edición hecha por el Instituto del Libro, La Habana, 1968, p. 297.

[4] ¿O acaso ha consultado fuentes que no devela? Cfr. De Fomento te cuento, Ediciones Luminaria, Sancti Spíritus, 2007, p. 30.

[5] Que tanto Los Indios como Caguasal son ecónimos que datan del XIX es información que podrá hallarse en Fomento en la mano. Diccionario geográfico, de M. García, B. Pérez Colina, E. Acosta y R. Soriano, actualmente en imprenta.

[6] Aún hoy, los pobladores de la zona usan el ecónimo Caguasal para referirse a parajes de la CPA Diecinueve de Abril. Lo que podría indicar que la antigua finca Caguasal —que dio origen al asentamiento homónimo— radicaba allí, más al norte de Casa de Teja(s).

[7] Según la historiadora Aisnara Perera, entre las Crónicas de la guerra y los diarios manuscritos de Maceo “existe una gran variación, adición y omisión de contenido e información” (v. introducción de la autora a Antonio Maceo. Diarios de campaña, ed. cit.

[8] Pérez Colina ha mostrado posiciones contradictorias en relación con el hecho. En su “Historia local…”, bajo la impronta de Miró, parece dar crédito a la posibilidad de que, al menos Gómez, pasara por Los Indios. Luego, en De Fomento…, escamoteando las fuentes, ofrece otra versión en la que ni por asomo esto podría suceder. Pero, sorprendentemente, en una obra posterior, en coautoría con otros investigadores, el ya mencionado Fomento en la mano. Diccionario…, ubica el combate —y con él, a Gómez y a Maceo— en Los Indios.

Acerca de Fomento en Vivo
Fomento en Vivo comparte vivencias desde el municipio de Fomento en el centro de Cuba y el quehacer de su gente.

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