Promesas de paz

En un giro de redondel las aves jóvenes entrenan para su primera travesía. El vecindario espera por la ronda de las palomas en sus horas de descanso. Se detiene el reloj. Es el instante en que el Martí negro mira al cielo.

La cuidadora del barrio aprieta sus gastados labios, acaricia 30 años de cuidados a los niños especiales. Llegó  la hora del remanso de paz en Fomento. Los niños juegan a la sombra de la Albisia, el baobab de terciopelo en el Parque del Hospital.  Las tenderas del Tigre de Oro ya no tendrán más gente en cola por hoy y la isla se reconcilia en las tardes con el añejo olor de la comida cubana. Nunca sabremos todos los secretos de cocina de las abuelas. Tampoco sé si mi café tenga algún día el mismo sabor.

El sol cede su chal de arrogancia ante las escenas de telón verde. Ya suena el silbido en la fonda y el bullicio en el estadio da la alarma. Por la costa sureña viajan las palomas fomentenses a su regreso de Maisí.

Los pueblos tienen cantores. El Monarca de la Rima no se jubila en el oficio del verso improvisado y compone un nuevo octosílabo para la bella guía de la bandada. Cuenta la 00402 un pedigrí envidiable y compite con las mejores de la especie.  La veterana quinceañera ya registra 15 premios en 21 expediciones por la isla. Quizás su ceguera del ojo izquierdo dé otro sentido para la doble simbología de la paloma. El mensaje en el arito tiene cifrada una fábula. Obbatalá estrena bata blanca en sus devotos. Es el día del retorno de sus preferidas.

Todas las  citas empiezan por un cruce de miradas, de palabras, de silencio. Las perlas nubosas dibujan en la cima del Husillo el recuerdo del amante no olvidado y el padrino saca su resguardo a pasear. El cabildo Oggún Toddé recibe en los ocasos nuevas carretas de gallinas, pescados secos y calabazas de pico. Mayo, dice la Letra de los Mayores, ayuda a poner las cosas en el meridiano.

Habrá el sábado repique de tambores bantú por que el 2014 no se lleve más cabezas grandes. En el cartel de bienvenida caen los chivos del mulato. Ni los cocos del dulcero se guardan para la Feria dominical. Ahora gotean todos para el río de ofrendas. El resplandor se arrodilla. Una mujer celebra el embarazo de gemelos y todavía sonríe. Hay tanto renacer no escrito por ahí. Y gente incrédula también.

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Acerca de Fomento en Vivo
Fomento en Vivo comparte vivencias desde el municipio de Fomento en el centro de Cuba y el quehacer de su gente.

3 Responses to Promesas de paz

  1. Maya says:

    lo único importante es la certidumbre de su destino, las palomas mensajeras no pierden su ruta de vuelta a casa, las montañas esperan por sus aves y nosotros vemos luz en ellas. No falta el aliento de esperanza en sus gorjeos.

  2. Maya says:

    El poeta panameño Manuel Orestes Nieto ama su tierra como nosotros. Su poesía es parecida a la tuya.

    Estas latitudes del trópico encendido,

    estos ecuatoriales surcos naranjas

    en la mitad del mundo,

    bien pudieron ser las extensas praderas

    de otras naciones,

    hacia el norte o el sur,

    que antes que nosotros

    escalaron nevadas montañas,

    alucinaron ante los espejismos

    del ardiente desierto,

    vieron pasar los altivos alces

    y las manadas de lobos plomizos,

    en el invierno que endurece y quema.

    • gracias, Maya, por el poema, las palomas ganan cada vez más fama y criadores en Fomento. Incluso, las endémicas como las palomas aliblancas anidan en las arboledas de la ciudad, una señal de respeto por el patrimonio natural.

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