La fortuna de ser guajiro

De una esquina de tu sombra en casa, crece el árbol de la vida. Es una de mis fortunas por nacer guajira. Es mi resguardo ante los avatares de la vida y el clima, tu ausencia, las miserias humanas y la ida de los amigos.

No todo es desidia y muerte ante los resplandores de las fugas humanas, los tiempos de cambios y la gente se cree rica por solo portar un pasaporte ajeno. Son en otros lugares, una lluvia de disparos de la crisis y la guerra. Es toda una incertidumbre de amaneceres y desvelos al pie de una fábrica y el alquiler de una habitación.

No es tu ida la muerte de mis sonrisas y llegan los días de primavera. Ni siquiera la tristeza en sombras decide habitar por siempre en mis lares. El mango promete jugos para niños y el cafeto florido atrae en pleno mayo al colmenar.

Cuando arriman las tardes grises y lluviosas de mayo,  la luz asoma en los pétalos de la caña fístula y la blancura de una zapatilla de Venus es toda una sorpresa de sábado.

Los cantores de mis campos despiertan la niña en las mañanas y en las noches juega con las luces de mi ciudad montaña y huele el viento a tu regreso. Quizás te ensoñaste a tu regreso en encontrarte con la tez marchita de mis paisajes y mis ciudades despintadas. Lo siento.

La fortuna de ser guajiro me salva de ti, de la penuria de los desmemoriados, de la familia que ya no es, de los que se venden por un kilo de manzana.

Estar preñada de una ciudad montaña es como la gracia de vivir de las frutas del patio. Salva a mis campesinos de los hijos que se fueron, pero en la fronda de un álamo, deliran por una palma real, mis cerros y sus cenizas en Cuba.

La naturaleza de mis días y mi risa se juntan hoy con la cabalgata humana que miran el porvenir en el cultivo de la tierra.

Soy guajira y abrazo cada mañana la humedad de mi arboleda como una de mis labranzas. Es el mismo destino de los hombres de sombrero yarey creativos y soñadores que con la guataca y el azadón en las manos, desnudan su alma en la madrugada. Primero, la vida en la campiña, y después, siempre después lo que vendrá. La tierra y las lluvias de primavera salva al hombre hasta de sus propias pesadillas. Es mi fortuna antes de conocerte, sombra.

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Acerca de Fomento en Vivo
Fomento en Vivo comparte vivencias desde el municipio de Fomento en el centro de Cuba y el quehacer de su gente.

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