Las tentaciones

por Abilio Estévez
Sé que al doblar de la esquina hay siempre una sorpresa, y siempre, un deseo insatisfecho.

Avanzar por esta calle ancha o por este campo o por esta estrella descifrable, finita, es andar en busca de algo perdido, perdido a conciencia, para rescatarlo después con pasión.
Sé que esa pasión es el secreto: ella atrae al grifo, al basilisco, a la quimera. Estos seres monstruosos son las bellezas que nos miran, nos cercan día a día.
Las tentaciones no inducen al mal, como reza en el diccionario. Sin ellas no hay final feliz para el viaje.

Las tentaciones a las que Abilio Estévez nos incita a sucumbir son, por supuesto, las de la exaltación casi pagana de la existencia, del gozo de los cuerpos, del insaciable deseo que nos constituye como seres humanos, que nos alienta y nos destruye. Pero también la tentación del descubrimiento y del saber, de la búsqueda afanosa de todo cuanto otorgue un poco de luz y significado a la vida. Surge así el tiento autobiográfico, la apasionada pintura de los libros, la música o los paisajes que nos hacen ser quienes somos. Y está, sobre todo, la tentación de la palabra: la idea de que el mundo está inacabado si alguien no lo pronuncia de nuevo cada día. El principal mandamiento es el de sentir que estamos vivos.

Anuncios

Acerca de Fomento en Vivo
Fomento en Vivo comparte vivencias desde el municipio de Fomento en el centro de Cuba y el quehacer de su gente.

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: