Fermín Fernández, guajiro de El Pedrero, hoy productor de sagú y bijol de cúrcuma en Cifuentes

Por curiosidades botánicas sobre el sagú que tomo cada mañana como en las noches de infancia, cuando mi bisabuela nos abrigaba con la bebida con harina de sagú, llegué hoy a la historia de la miniindustria de Fermín, un guajiro de Fomento que echó raíces como agricultor y ahora cultiva alimentos y fama con su pequeña  industria en la tierra villaclareña de Cifuentes. Comparto esta publicación para que ustedes la disfruten.

por Luis Machado Ordetx.

La tradición familiar impulsó a Fermín Fernández Turró a retomar, luego de medio siglo, aquellas enseñanzas que aprendió de sus progenitores de propagar los cultivos de Cúrcuma (Cúrcuma longa L.), el Sagú (Maranta arundinacea L.), y hasta pequeñas parcelas del Jengibre (Zingiber officinale Rosc.), muy empleados con fines alimentarios, como condimentos o almidones, por generaciones milenarias.

fermin fernandez turro, Cifuentes, Villa Clara

Fermín Fernández Turró, un campesino que, campo adentro, enriquece la cultura alimentaria de la población. (Foto: Luis Machado Ordetx)

Un lustro atrás, el campesino se acogió a los beneficios del Decreto-Ley 259 para asistir tierras ociosas en zonas de la comunidad Wilfredo Pagés. Ahí reside tras emigrar, «ya con matrimonio formal», apuntó, desde El Pedrero, sitio de la serranía del Escambray. Aquí formó el resto de la familia, los hijos, y tomó la decisión de aplatanarse en labores de hortalizas a discreta escala de plantaciones, pues carecía de suelos.

«Antes todo era cañaverales y alguna ganadería en el territorio cercano, pero los fértiles terrenos, de secano, se quedaron vacíos y comenzó un reparto legal, en usufructo, de tierra. Solicité 4 hectáreas para atenderlas junto a mi hermano Ramiro, y aquí estoy», apuntó Fernández Turró, un hombre de profundos ojos azules, con 84 años de edad, a quien lo delata la fisonomía de los ancestros españoles.

Jocoso, por su salud y laboriosidad, dice, rebasará el «siglo de vida, pero siempre con la guataca y el arado en las manos, pues el trabajo y el laboreo con la tierra no mata a nadie», añadió.

Después de la jubilación como constructor en la empresa Agropecuaria Valle del Yabú, en Santa Clara, volvió la vista al campo que limita su vivienda, número 83, ubicada en la calle 9 entre 14 y 20, y apostó por las recolecciones de condimentos frescos, granos y frutales.

—¿Y cómo llegó a la cúrcuma y el sagú?

—«¡Hombre, con la Agricultura Urbana! Un día se aparecieron directivos del sector con unos sacos llenos de rizomas, y a sembrar. Muchos campesinos no sabían qué era y cómo se utilizaba su colorante y menos los beneficios que reportaba a la salud humana. Con el almidón de sagú era diferente, pero no había tradición», apuntó.

—¿Con el jengibre?…

—«¡Qué decirle!, todavía las personas creen que es solamente afrodisíaco y le restan importancia en la función de la cocina cubana. Los chinos piensan diferente y lo utilizan para dar aromas y sabores. Ese rizoma, que conozco desde la niñez, lo vamos a explotar más en las plantaciones para obtenerlo seco y en polvo, tal como ahora hacemos cuando envasamos la cúrcuma y el sagú», indicó el campesino integrante de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCSF) Filiberto González Mujica, del Consejo Popular Wilfredo Pagés, en el municipio villaclareño de Cifuentes.

Provisiones agrícolas

Las siembras de cúrcuma y sagú, en lo fundamental, están en áreas de secano por la imposibilidad de electrificar un pozo para el riego de agua. El cultivo y cosecha lo hacen con tracción animal, lo cual encarece las producciones e impide el aumento de los rendimientos agrícolas en la finca de los Fernández Turró.

La cúrcuma, conocida, además, como azafrán de la India, turmeric, o yuquilla, la plantan entre abril-mayo en 4 cordeles. El suelo, indica Fernández Turró, «se prepara de manera esmerada y profunda, sin que existan malezas, y mal drenaje. La plantación de las yemas ocurre en esa fecha para que de los rizomas broten hojas anchas, pecioladas y de color verde con un metro de altura».

rizoma curcuma sacada del surcoLos rizomas, de color amarillo a naranja, se emplean como colorantes en dos formas: cúrcuma (crudo) y curcumina (refinado), y la cosecha se realiza después de 9 meses de culminar la siembra. (Foto: Luis Machado Ordetx)

Cuando el follaje se marchita, en cultivo a sol, pasados unos 10 meses, viene la recolección, siempre manual. Después los rizomas son seleccionados y lavados hasta pasar al proceso de molinado y secarse para envasarlos en bolsas de nailon de 10 gramos.

El sagú, originario de América del Sur, era muy difundido por las zonas orientales de Cuba. Lo «conocía desde la infancia, y el proceso de siembra es casi similar a la cúrcuma. Todo lo hacemos entre mayo-junio en unos 30 cordeles. El ciclo del cultivo es de 7 meses, aunque se puede extender a más tiempo. Nosotros lo intercalamos con maíz para otorgarle a la planta alguna sombra y establecer un policultivo. Obtenemos del tubérculo una 1.2 t/ha de almidón final. El rendimiento es de excelencias para los 25 quintales de polvo que enviamos al comercio. La parte útil son también los rizomas, con un 27% de almidón, grasas, albúmina y azúcares», indicó.

Todo el laboreo agrícola en la finca de los Fernández Turró se ejecuta de manera manual, con desyerbes sistemáticos para evitar malezas. El amarillamiento de las hojas determina, al paso del tiempo, el volumen y contenido de almidón en los bulbos. Después viene la recogida, lavado y rallado industrial-casero, así como el tamiz de separación de impurezas y desecado al sol para obtener, después de 4 días, la harina de sagú, hasta su posterior empaque.

Al concluir los procesos agrícolas «tenemos un cuidado extremo en la selección de la semilla que destinaremos a las siembras del siguiente año», declaró el campesino.

Etiquetas fabriles

En la minindustria de Wilfredo Pagés, una de las pocas de su tipo en el país, fue decisivo el aporte tecnológico que dio el ingeniero mecánico Arnol Fernández Gaunche, hijo de Fermín. Los cultivos de cúrcuma y sagú, también del jenjibre, facilitan la integración entre la agricultura y la fábrica, resultado palmario en el contexto familiar y comunitario.

De las manualidades antiguas pasaron al empleo de equipamientos eléctricos que facilitan la selección, lavado y raspadura de los rizomas, y humanizan el trabajo en el ámbito doméstico como alternativa de eficiencia productiva.

Durante el año de la instalación, saldrán 20 qq de condimento de cúrcuma (unas 20 mil bolsitas de 10 gramos), las cuales «se comercializan en bodegas de los municipios de Cifuentes, Ranchuelo, Santo Domingo y Corralillo, y esperamos ampliar a otros territorios», dijo Martiniano Acosta Milián, jefe del programa de Agricultura Urbana y Suburbana (GAUS) en el denominado Oasis Villaclareño, distante de la capital provincial a 30 kilómetros.

Fermín y Martiniano, productores cúrcuma de Wilfredo PagésEl cosechero (en primer plano) y Martiniano Acosta Milián (detrás), repasan detalles de la minindustria del sagú y del bijol de cúrcuma de Wilfredo Pagés, en Cifuentes. (Foto: Luis Machado Ordetx)

En esas ofertas tienen competidores en el denominado bijol-sazón (200 g de cúrcuma, ajo, cebolla, ají chay, especies aromáticas y sal), que fabrican en Ciego de Ávila, mientras en la harina de sagú, los fabricantes de Wilfredo Pagés son los únicos dedicados a esa actividad en el país, producción que suministran a entidades de Frutas Selectas en Villa Clara, precisó Fernández Guanche.

De las propiedades medicinales y usos de la cúrcuma, aclara Fernández Turró, el agricultor, destacan las cualidades de «colorante de productos alimenticios, de farmacia y cosméticos, o de tejidos, así como antioxidante y para combatir la artritis o enfermedades inflamatorias. Los rizomas pueden aprovecharse como cocimientos en dolencias del hígado y la vesícula biliar», según un plegable-instructivo que confeccionó de acuerdo a búsquedas sistemáticas en bibliografías de los cultivos.

En Cuba el conocimiento y uso de la cúrcuma, aunque tiene excelentes cualidades condimentosas, no está muy extendido, y en los hogares, por su color amarillo-naranja y sabor picante, se incluye poco como colorante en arroz, sopas y diferentes tipos de platos confeccionados con cárnicos.

También contribuye a prevenir la arteroesclerosis, disminuye el colesterol e inflamaciones en la boca y encías, y hasta es anticancerígeno e ideal para problemas digestivos.

Ese «juicio lo tratamos de difundir en los consumidores», sustenta Acosta Milián, quien aclara que los productores ganan 0.62 centavos por bolsas de cúrcuma, mientras la CCS Filiberto González Mujica lo vende a 0.70, y se comercializa por su entidad estatal por valor de $1.00 CUP. La harina de sagú, demandado por la población, va hacia Frutas Selectas a precios de $15.00 por libra.

Polvo de SagúEl sagú lo aprovechan como harina o almidón para dietas destinadas a niños y ancianos. (Foto: Luis Machado Ordetx)

Añadió que la Agropecuaria Unidad Proletaria, empresa a la cual está subordinado el GAUS, garantiza a los cosecheros abastecimientos de nailon, así como partidas de fertilizantes e implementos de trabajo que, de acuerdo a las siembras, tenderán a consolidar. No obstante, resulta evidente que el sagú, desde el punto de vista económico resulta más tentador a los productores, lo cual no desdice que abandonen el cultivo de cúrcuma y la obtención del bijol natural.

Cierto es que el almidón de sagú es muy cotizado en la alimentación de los niños, y de su harina pueden elaborarse galletas o dulces, por sus valores vitamínicos (A), de carbohidratos, calorías, calcio, hierro y fósforo, de alta digestabilidad. Los desechos sirven, además, para engordar cerdos y mejorar los suelos. Sin embargo, allí no abundan animales para mantener las condiciones higiénico-sanitarias que reclaman las producciones.

El jenjibre lo «sembramos en pequeñas escalas, casi simultáneo a los otros dos cultivos, y hacemos estudios para incluirlo como condimento solo y junto a la cúrcuma, dadas sus cualidades terapéuticas en cólicos, diarreas o el reumatismo», aclaró Fernández Turró.

De Cifuentes, un sitio prominente que afianza historias entre el oro blanco del sagú, y las bondades expandidas por la cúrcuma, el transeúnte encuentra a afanosos hombre que afincan la rica herencia que lega la tierra a los cultivos y la salud alimentaria de la población cubana.

Tomado de La tierra consagra a los hombres, de Vanguardia, Villa Clara.

Anuncios

El niño del camioncito y una casa de Manzanillo

Un niño feliz en el medio de la sabana donde aún no levantan los horcones de su nuevo hogar revolcó todos mis recuerdos de niña cuando jugaba con una imaginaria yunta de bueyes en la escuela. Y es que en el mismo centro de la cría de ganado de raza de la Granja El Ruano de Fomento tiene su hogar Noel Arce, un campesino que ahora debe apostar más que por exponer y vender animales certificados en las ferias, una morada decorosa para su esposa y su hijo y el propio descanso de su cuerpo de agricultor después de la faena del día.

Del hogar de madera derrumbado por los embates de los vientos del huracán Irma, apenas queda el rancho pequeño donde guardaban los útiles de trabajo. Y de allí salió el cafecito humeante con que nos recibieron tras brindar cercas y arroyos de la sabana donde estuvo una deteriorada construcción que se llevó el huracán.

Cuántas veces han visitado el lugar los directivos de la Empresa Agroforestal Ramón Ponciano para agilizar las acciones de cimentación y levantamiento de las paredes donde vivirá el pequeño que con su juguete mueve y remueve la arena que un día ayudara a levantar la nueva casa que hoy solo existe en proyecto.

Allí el pequeño desarmó entretenido y orgulloso sin mirar a ninguno de los visitantes su camioncito de volteo una y otra vez mientras lo rodean caballos, vacas, guanajos y chivos, esa belleza de ganado que cría su papá, el viejo pilón de café, y más allá, un surco de arroyo y palmares que rodea el camino de acceso.

La pequeña casita con techo de cartón y los cimientos de pedruscos de río hoy son imperceptibles en la perdida sabana de la Granja El Ruano. Quién sabe qué tiempo demore para tenga Arce, su esposa e hijo la nueva casa de madera a la vieja usanza de los ganaderos de la zona. Depende, quizás en última instancia, de su propio dueño. Él solo mira al hijo de soslayo cuando le tomo una foto con el celular. Las palabras de una mirada dejan ver un atisbo de censura. Era escasa la sospecha cuando sopesó el deslumbramiento de la presentación, no se esperaba el hombre que le dijeran: Y trajimos con nosotros a la periodista. Mientras ellos discurrían el dilema de los recursos que nunca llegan ni por un camino ni por otro hasta el centro mismo de la finca, sonreí al descubrir el potrico y su madre pastando detrás del casucho.

Cuando te pregunten por la felicidad, amigo, ten por seguro, está en ti mismo y no en el mundo. Quizás se traza desde los sueños de tener un techo digno cuando la familia de un pequeño menor de cinco años le procure, con alguna sensación de altruismo de los directivos de la Agropecuaria y la fiscalización de las autoridades estatales, lo que se supone sea el primer paso para llamarse ciudadano del mundo, tener un hogar.

Precios a la altura del Tío Stiopa

Stepa_Svoy_11_03

Acabo de leer otra vez y no será la última, déficit útil y productivo. “El Presupuesto del Estado en Cuba para 2018 financiará producciones domésticas por más de 15 mil millones de pesos a fin de aminorar importaciones y fomentar rubros exportables, lo que incide en el déficit fiscal”.
Lo que me desvela: ¿Y qué producirá en Fomento? ¿Solo productos agrícolas a merced del inestable clima, la desequilibrada aún organización y fiscalización de la agricultura? ¿O es que ya las tierras de Fomento dejarán de ser monocultivos en grandes extensiones?
Leer más de esta entrada

Los tomates de otro Pototo

Hace tiempo que no iba a la Feria de Fomento y es que nunca he visto en la cita de domingo la solución definitiva a mis problemas alimenticios pero sí la oportunidad para encontrar algunas mercancías especiales. Leer más de esta entrada

¿Y volverá la Presa El Lago?


Hoy fue el primer día del mes más corto y quise extenderlo más. Y llegué hasta donde estuvo la Presa El Lago cerca de las huellas del meteorito que hicieron famoso una y otra vez a Fomento.
Leer más de esta entrada

Escrito en el hielo y puesto al sol

por Pedro de Jesús, escritor fomentense

Desde el 2006 un artemiseño intenta legalizar la finca que heredó de su madre… Un manzanillero necesita adjudicarse un terreno donde construir vivienda, y tras ocho años de trámites, el expediente del caso se pierde… En Granma tardaron cinco meses para pagarles sus cosechas a unos campesinos y tres en Cienfuegos para aplicar una circular de Salud Pública que autoriza el incremento salarial a ciertas plazas del sector farmacéutico… Leer más de esta entrada

Colchones Renacer en Fomento Cuba (+fotos)

Fabrica de Colchones Renacer en Fomento

El rigor en la terminación determina la calidad. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

Por XIOMARA ALSINA

Puede ser que hasta los fomentenses ignoren que en sus predios existe una fábrica destinada a la confección de colchones de gran calidad.

Esta entidad, la única de su tipo en Cuba subordinada a la Empresa de Producciones Varias (Emprova), hace poco abrió sus puertas al mercado en moneda nacional, pero ya se escuchan réplicas sobre la presencia y comodidad que propina el nuevo surtido. Leer más de esta entrada