Un poco de luz sobre las sombras de un festival

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por Pedro de Jesús

La XXVII edición del Festival de Teatro Aficionado Olga Alonso, recién terminada, es la comidilla de muchos fomentenses. Me sumo al banquete de murmuraciones y juicios, añadiendo estas sucintas reflexiones. Leer más de esta entrada

Asombro de la Luna oculta de marzo

Foto: Nelson Gecelter

Asombro de la Luna oculta de marzo. Foto: Nelson Gecelter

La Luna se detiene. De pronto pierde la modorra de cada noche y la larga espera por el Sol.

Ve moverse un árbol y luego otro. En el aire  sacuden los gajos secos y su rapidez desata, es rara la melodía.

La bruja de los mejores juegos a escondidas sonríe, y la muy escéptica parece que dice:

-Bah! Eso es un aviso del paisaje gris que se despide y la pujanza de los primeros retoños en el inicio de marzo.

La Luna pinta de estrellas otro cielo y otra noche. Aquí y ahora todo se tiñe de azul. Parece la génesis del eclipse lunar. Cálida se viste la tierra. Desde su sombra hace un guiño y su nueva sonrisa es la de una endemoniada maga.

Desde la penumbra ella refleja cara de asombro. Es la cita de dos amantes en el encuentro esperado como si fuera la primera vez. Es tal el hambre de amor y la desnudez de sus miradas que hasta los árboles cómplices los imitan y se quitan a los ojos del mundo, frutos, flores y ramas. !Quién no añora, Luna, sus gajos musitan, el colorido de un beso, amanecer en azul y la llamada del toque! Ya no sería tan incierto lo que anuncia marzo.

Café nuestro de cada día

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por Pedro de Jesús

Tengo vicio del café. Y no hablo tanto de la bebida hecha con la semilla del cafeto tostada y molida —acepción tercera de la palabra café, según el diccionario académico—, sino del establecimiento donde se vende y toma —acepción    cuarta—. Leer más de esta entrada

Influjos

Tengo fiebre. Será la ausencia de tu aire enfriando el sopor de mis piernas y el otoño que no llega. Tengo hasta escalofríos, puedo desmayarme de tanta sed, nada calma la necesidad de ti. Será el abrazo de tu sonrisa, la caricia en la distancia, unos labios secando mi humedad y ciertos ojos desenfocando de a poco mi luz. ¿Me dejas algo de tu abrigo? Quiero amanecer a la sombra de tu mapa, en la búsqueda de lo infinito, en los lagos y cisnes anunciando el primer día, existe otro, nuestro mundo. Descubramos el acertijo, quién perdona, tienes más opciones para vivir. Cómo no yacer entre tus grises matizando mi arcoíris. Sabes, el tiempo te adivina, extiendes el paso, las manos tiemblan, no hay fin para saciar tales influjos, sin prisa, aún sigo aprendiendo la fórmula de la inecuación.

En tiempos de cacería

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El agua del río va huyendo de sí misma: Tiene miedo de eternidad.

Gracias por tu luz en el jardín, Dulce María…

Entre tú y yo queda apenas esa deuda, una vulgar tragedia, la misma de muchos seres en el confín del mundo o desde su génesis. Zumban en el amor los tiempos de cacería. Leer más de esta entrada

Reflejos

Existen tres días en el mundo, ayer, hoy y mañana.

Existen tres días en el mundo, ayer, hoy y mañana.


Es taciturna la tarde pero no la mirada
El azul no miente, la mirada anuncia una danza
todo está por venir.
Cae la mujer en pos de un abrazo o una palabra.
Es incierto el reflejo, nada semeja su igual.
Ella descubre que la miran, ya no ve su reflejo.
He ahí el inicio de una turbulenta historia
la mujer yace sobre todas sus lágrimas.
Eso fue ayer. Todos merecen un mañana.

Piedra Gorda (2)

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Crecí mirando ese lugar hermoso
cuna de mis anteriores
entre palmeras y flores
y por eso estoy orgulloso
en mis notas de reposo
he podido comprobar
lo bonito que es pasar
frente a la inmortal belleza
que forjó la naturaleza
con su fuerza y su andar.

Allí se escucha el arriero
el pitirre y el mayito
el tocororo el negrito
el zorzal y el sabanero
el sinsonte el carpintero
la chinchila y el judío
y empapado de rocío
lo mismo que una tojosa
que sobre el guano se posa
de un solitario bohío.

Parece que están de fiesta
en un concierto las aves
y van esparciendo claves
en ritmo por la floresta
mi amor sube hasta la cuesta
donde el astro rey se empina
y allá en la verde colina
para alcanzar mis empeños
teje mis versos el sueño
de mi estirpe campesina.

autor: Eustaquio Concepción