Estenoz puede ser una calle verde

La calle Estenoz es fundacional en Fomento Cuba. Ante los desniveles que acumula el vial por más de diez años necesita un cambio de uso. Por ser la calle que cruzan muchas familias desde y hacia escuelas y centros de trabajo y que da acceso a un reparto residencial, propongo el cambio de uso de la calle: que en sus baches y deslaves, se fomente la agricultura urbana, algo que no solo produce alimentos. Sus plantas también favorecerían el ornato público que sería un paliativo grato y benéfico mientras no se le asigna asfalto al municipio para la reparación de sus arterias de acceso y las interiores de la pequeña ciudad. En Fomento calles como esta acogerían bien algunos diseños de permacultura en sus baches para combinar el hábitat de miles de habitantes con un proyecto sui géneris de agricultura ecológica en el pueblo.

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Consumo privado

– ¿Y tú? ¿Qué tomas para olvidar?
– Distancia.
-¿Y de entremés?
-Silencio.

-¿Y lo sabes digerir bien? ¿No necesitas digestivo o alguna ensalada?

-A veces los silencios se sirven al strike y otras con aderezos. Dice un amigo que muchos sucesos tienen una cobertura casi nula porque el silencio le pone un sello a la distancia. Le disipa los efectos, es como tomar un coctel sin alcohol.

-No creo lo mismo. El que quiere cambiar debe tomar al menos un poco de riesgos, para enunciar sus razones, si acaso las últimas. Callar esas razones es también un silencio.

-Peor es lo que criticas. ¿No te parece? Debes aceptar la distancia de quienes no quieren hablar.

-Debe ser porque la complicidad de un brindis se logra con dosis de silencios. Por favor, espera a encontrar los pretextos y justifica después el servido. No todo el mundo tiene derecho a los entremeses.

El silencio puede ser mortal o el sonido de la misma silla

-Dicen que el silencio puede ser mortal.
-¿Cuál de ellos? ¿El de los que callan o el de los que hablan? No entiendo.
-Es sencillo, escucha la lluvia de hoy, ¿crees que se parece a la de ayer? ¿Que corre en el mismo sentido de los albañales, que las plantas la absorben por las venas de la misma manera, que los ríos tienen el mismo sonido en el correcorre de sus piedras ya menos sedientas?
-Nunca he pensado en eso.
-No pienses, vive las horas del silencio de manera diferente. Así como hace 20 años se dijo que no había cría mular para acopiar el café en Fomento, que los viales hay que arreglarlos a prisa antes de la zafra, que las actividades deportivas se inundan siempre en la misma escuela, tu mirada ahora debe ser desde otro prisma.
-Dices eso porque llevo mucho tiempo en el mismo lugar, puede ser que hasta con la misma angustia popular. Quizás, puede ser el tiempo que no cambio de silla en la misma reunión o el parecido de una opinión hoy a la que escuché hace veinte años. Quiero creer que la angustia, como me cantaron los trovadores en mis 20, es el precio de ser uno mismo. No se renuncia por que el río esté más silencioso por la pestilencia que carga sino por la inercia de los que la ven y no hacen nada.
-Mira el Saltadero de Agabama. ¿Crees que morirá? ¿Qué esa enfermedad no es crónica hasta ser letal?
-…Si es como el silencio de quienes siempre repiten lo mismo de reunión en reunión.
-Seguro que necesitan oírse. No es fácil tolerar los diversos sonidos del silencio sin probar bocado alguno.
-Tampoco lo mires de ese modo. Si el Saltadero muere o ha muerto hace tiempo en las puertas de un Balneario que ya no es, si los 500 niños de una escuela no hacen deporte por la inundación de las canchas no es por que falte cultura del silencio sino porque los sordos se siembran y no se cultivan, más bien se clonan como aliens. Hay sordos como los lóbulos del oído, internos y externos. Unos necesitan un exudado, otros urgen de un cloquear.
-Sigo pensando que debes cambiar de silla cuando vayas a cada sesión.
-Probaré pero el silencio no es mortal sino grito de una buena vez. La extensión de las reuniones no acumula el orden de las cosas sino las ensordece después de pasada la campana del reloj al mediodía. He visto hoy algunos mudos hablar y ciertos parlanchines del pretexto callar. Algo está cambiando. Falta mucho más.
-¿Ves? Has aprendido a desandar los laberintos de la tristeza y la redundancia del silencio. Las reuniones no se miden por horas sino por los golpes de agua de lluvia moviendo las piedras del río. Unas veces son extensas y vale a veces la candidez de las gotas de lluvia al horadar. De vez en vez se apura el hoyo en abrirse al paso del torrente. No dejes espacio a la tristeza o a la muerte del sonido, solo cambia el sentido de tu grito. Verás el cambio del cauce entre diluvio y diluvio. Y cómo la piedra que nunca se mueve finalmente se rinde y pasa o deja lugar a las demás.
-Gracias, por ahora tendré cuidado con el miedo que es lo peor, es capaz de tapar la solución de muchos problemas y dejar a cualquier cobarde a los cambios medio lerdo o sordo.

La cerradura de la felicidad

Apuesto que lo real es infinitamente

bello.

Hay un falso tiempo que la caída

inaugura, pero

lo verdadero es la eternidad de quien se levanta

estremecido por un pálpito y ve

en la niebla.

Pedro de Jesús, Granos de Mudez

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Lo que vendrá para el gremio de la salud

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Viñales: Cada vez somos más

blogosfera_cubaQue las redes sociales ya no se ciñan al barrio, ni siquiera a Facebook o Twitter, sino a la guerrilla, más liada que cualquier otro grupo de la Blogosfera Cuba, era una gestación difícil hace tres años. Éramos apenas 21 valientes en el Turquino, hoy somos más, felices desbrozando toda una isla de sueños, cifrados no con Tengo, sino Por cumplir. Leer más de esta entrada

De la indiferencia y otros demonios

379536_247958415266279_100001563678109_674792_802587681_nHoy los titulares vaticinan tornado y no es un pronóstico del tiempo, sino de la economía. Mientras, un amigo debate en su blog sobre los valores y la indiferencia en Cuba. Y le respondo: ella es más que un fallo de ideas y formación de valores. Leer más de esta entrada