El niño del camioncito y una casa de Manzanillo

Un niño feliz en el medio de la sabana donde aún no levantan los horcones de su nuevo hogar revolcó todos mis recuerdos de niña cuando jugaba con una imaginaria yunta de bueyes en la escuela. Y es que en el mismo centro de la cría de ganado de raza de la Granja El Ruano de Fomento tiene su hogar Noel Arce, un campesino que ahora debe apostar más que por exponer y vender animales certificados en las ferias, una morada decorosa para su esposa y su hijo y el propio descanso de su cuerpo de agricultor después de la faena del día.

Del hogar de madera derrumbado por los embates de los vientos del huracán Irma, apenas queda el rancho pequeño donde guardaban los útiles de trabajo. Y de allí salió el cafecito humeante con que nos recibieron tras brindar cercas y arroyos de la sabana donde estuvo una deteriorada construcción que se llevó el huracán.

Cuántas veces han visitado el lugar los directivos de la Empresa Agroforestal Ramón Ponciano para agilizar las acciones de cimentación y levantamiento de las paredes donde vivirá el pequeño que con su juguete mueve y remueve la arena que un día ayudara a levantar la nueva casa que hoy solo existe en proyecto.

Allí el pequeño desarmó entretenido y orgulloso sin mirar a ninguno de los visitantes su camioncito de volteo una y otra vez mientras lo rodean caballos, vacas, guanajos y chivos, esa belleza de ganado que cría su papá, el viejo pilón de café, y más allá, un surco de arroyo y palmares que rodea el camino de acceso.

La pequeña casita con techo de cartón y los cimientos de pedruscos de río hoy son imperceptibles en la perdida sabana de la Granja El Ruano. Quién sabe qué tiempo demore para tenga Arce, su esposa e hijo la nueva casa de madera a la vieja usanza de los ganaderos de la zona. Depende, quizás en última instancia, de su propio dueño. Él solo mira al hijo de soslayo cuando le tomo una foto con el celular. Las palabras de una mirada dejan ver un atisbo de censura. Era escasa la sospecha cuando sopesó el deslumbramiento de la presentación, no se esperaba el hombre que le dijeran: Y trajimos con nosotros a la periodista. Mientras ellos discurrían el dilema de los recursos que nunca llegan ni por un camino ni por otro hasta el centro mismo de la finca, sonreí al descubrir el potrico y su madre pastando detrás del casucho.

Cuando te pregunten por la felicidad, amigo, ten por seguro, está en ti mismo y no en el mundo. Quizás se traza desde los sueños de tener un techo digno cuando la familia de un pequeño menor de cinco años le procure, con alguna sensación de altruismo de los directivos de la Agropecuaria y la fiscalización de las autoridades estatales, lo que se supone sea el primer paso para llamarse ciudadano del mundo, tener un hogar.

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Los tomates de otro Pototo

Hace tiempo que no iba a la Feria de Fomento y es que nunca he visto en la cita de domingo la solución definitiva a mis problemas alimenticios pero sí la oportunidad para encontrar algunas mercancías especiales. Leer más de esta entrada

¿Soy desierto?

Calle Aguilera, Fomento, Cuba.

Soy desierto. Pero a veces florezco orquídeas y nomeolvides.

Carlos Aymi Romero

Vivir Coppelia

27073299_10209958939481541_1372538808995638295_n Si has pasado por La Habana debes haber vivido esta experiencia, no obstante la Catedral del helado siempre guarda sorpresas. Leer más de esta entrada

El primer clic (+audio)

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por Ileana León Jáuregui

La luz eléctrica es un privilegio que comúnmente disfruta la sociedad. Además, es una fuente de energía que facilita el trabajo de la industria, la educación, el transporte. En fin, que la luz eléctrica es una de las maravillas tecnológicas de la historia de la humanidad.

¿Ven?, así es hoy: la casa iluminada, los equipos funcionando. Pero, acaso, tiempo atrás la vida era tan cómoda, tan iluminada?

Verdaderamente, no era así, pues nuestros ancestros vivían con la luz del día y por las noches, una fogata era la lumbrera principal. Luego, nuestros abuelos evolucionaron al quinqué, la chismosa o las velas. Y por años fue así: amanecían con las primeras luces y se acostaban con las gallinas.
…Escuche la nuestra sección Reflejos, a cargo de la licenciada Ileana León Jáuregui.
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Margot

Margarita Cabrera en el cafetal. Foto: Oscar Alfonso Sosa.

 

Margot sonríe apenas. Me ofrece el único aguacate no podrido de la arboleda, sopesa el paraje sin fronda y mueve inquieta el machete.
Margot posee 1.25 ha de café en usufructo. Foto: Oscar Alfonso Sosa
“Hay que seguir, qué vamos a hacer, uno no hace nada con desanimarse”.

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Remembranzas para otras mañanas con Café

Dayenis López Rodríguez

Aseveran los más longevos y también los especialistas, que no existe nada más rico y saludable que un buen café en las mañanas, Pero, ¿conoces la historia detrás del grano que tomas, detrás del tabaco que una vez fumaste o detrás de la fruta que hace algún tiempo ingeriste?

Tal vez fueron las manos de tus hijos o nietos quienes cosecharon ese café, o realizaron maniobras de cultivo en el tabaco y los frutales.

¿Dónde? Pues en la escuela al campo, una etapa de la adolescencia para la que no se está preparado, pero siempre es bien recibida. Leer más de esta entrada