El aroma del café…


Suena el timbre y la respuesta entrenada, esa que un día estudiara Pavlov, trae hasta mi redacción el aroma del café…

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No te enamores de cobardes

Se deseaban, pero nunca se dijeron nada. Tenían miedo, pero no sabían a qué. Se olvidaron. No podían recordar lo que no pasó.