Credo

A todos mis hermanos fomentenses
Por: Ángel Martínez Niubó
fomento-cubaCreo en Dios, creador del Husillo y Piedra Gorda, del río Agabama y de todos sus afluentes.

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La guerra más larga

por Yimel Díaz Malmierca
La mayor parte de los cubanos nacimos cuando el bloqueo comercial, económico y financiero de Estados Unidos ya estaba vigente. Los obstáculos se tornaron tan cotidianos que algunos lo han convertido en justificación predilecta para disimular incompetencias en el ejercicio de sus profesiones.
No obstante, es cierto que con el transcurso de los años, las leyes y regulaciones que codifican el bloqueo se han hecho más efectivas y perjudiciales. Tal como reconoce el informe que el 31 de octubre presentarán las autoridades cubanas ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el “bloqueo es el sistema de sanciones unilaterales más injusto, severo y prolongado que se ha aplicado contra país alguno”.
Luego del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre las dos naciones, en julio del 2015, y una etapa de tibios avances, el Gobierno de Donald Trump, quien asumió la presidencia de Estados Unidos en enero del 2017, impuso un serio retroceso en las relaciones bilaterales.
El 16 de junio, semanas después de su ascenso al poder, secundado por la mafia cubano americana radicada en Miami y un desafinado violinista, Trump firmó el Memorando Presidencial de Seguridad Nacional sobre el Fortalecimiento de la Política de EE.UU. hacia Cuba, con el que cumplió la palabra empeñada durante la campaña electoral y decretó el endurecimiento de la guerra económica declarada cinco décadas antes.
En noviembre de ese mismo año los departamentos de Comercio, Tesoro y Estado emitieron nuevas regulaciones y disposiciones para ponerse a tono. Restringieron aún más el derecho de los estadounidenses a viajar e impusieron trabas adicionales a las ya limitadas oportunidades de su propio sector empresarial interesado en hacer negocios en la Mayor de las Antillas. Establecieron además una lista de 179 entidades cubanas vedadas para las personas naturales o jurídicas del imperio.
La guinda al pastel fueron los incidentes acústicos, o los “ataques que nadie oyó”, a partir de los que tejieron toda una historia de supuesto riesgo a la salud de sus diplomáticos, que sirvió de pretexto para retirar a la mayor parte del personal de su recién abierta embajada en La Habana y declarar una “alerta de viaje que recomienda a visitantes potenciales reconsiderar la intención” de llegar a Cuba.
El efecto de esa estrategia no se hizo esperar, pues además del aspaviento por un supuesto peligro, las agencias de seguros dispararon sus precios. Según el informe Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba, hasta el último trimestre del año 2017, había disminuido en un 52 % la cantidad de estadounidenses que vinieron, es decir, 65 mil 40 visitantes menos que en el año precedente.
En días recientes, el Ministerio de Turismo anunció que en el 2018 no se llegará a los 5 millones de turistas anunciados debido, entre otras razones, a las medidas coercitivas tomadas por la actual administración estadounidense.
Las consecuencias de tal situación se han hecho sentir en los emprendedores que tanto dicen apoyar algunos políticos yanquis, al punto de que algunas casas hostales, alrededor de las que se organizaban otras actividades del sector no estatal y que se habían convertido en los destinos preferidos por los visitantes estadounidenses, han tenido que cerrar sus puertas a la espera de tiempos mejores.
A pesar de la hostilidad demostrada por el Gobierno de Donald Trump, grupos organizados en Estados Unidos, como #EngageCuba y #CubaNow, han continuado desarrollando actividades encaminadas a fomentar las relaciones bilaterales y promover el levantamiento del bloqueo.
A ellos se suman otras acciones de políticos y actores diversos de la sociedad civil de esa nación, como el reclamo hecho el pasado primero de marzo por una coalición de 28 turoperadores y compañías especializadas en viajes educativos, la cual pidió, en un comunicado dirigido al presidente Donald #Trump, la reducción de las restricciones de viaje a Cuba.
A todas luces la guerra contra el bloqueo es quizás la más larga a la que se ha enfrentado la Revolución desde 1959, me precede a mí y a muchos de mis lectores, pero confío en que asistiremos a su sepelio.

Público y notorio, por Pedro de Jesús

Fomento, Cuba

Fomento, Cuba

por Pedro de Jesús, escritor fomentense, quien comparte con Fomento en Vivo sus aportes al proyecto constitucional.

TÍTULO I. FUNDAMENTOS POLÍTICOS

  •  Eliminar párr. 32. La idea que contiene este párrafo ya está expresada, de otro modo, en el Título IV, Capítulo IV, párr. 236, donde se dice que es un deber de los ciudadanos cubanos «servir y defender la Patria». Siendo la Constitución un texto de mínimos, resulta improcedente repetir la idea en dos títulos. Además, la defensa de la patria es un deber cívico, más allá de que adquiera o tenga significado político. Por tanto, no debería reflejarse en el título que desarrolla los fundamentos políticos del Estado cubano.
  • Eliminar párr. 33 de este título y modificar su ubicación, posponiéndolo en el Título X. El contenido de la idea que desarrolla este párrafo es más propia del Título X, Defensa y Seguridad Nacional. Además, siendo que la traición a la patria no figura como delito en el vigente Código Penal, sería conveniente asegurarse, desde el propio texto constitucional, sobre el contenido y alcance que se le dará al término.
  • Modificar párr. 36. Se sugiere escribir Himno de Bayamo, en cursivas toda la expresión denominativa y con mayúscula inicial su primera palabra, porque se trata del título de una composición musical, y estas son las normas ortotipográficas que corresponde seguir para tales casos. También convendría agregar el título original de la pieza,La bayamesa, porque así la bautizó su autor, y porque así aparece asentada en el Decreto 74 del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, emitido el 22 de agosto de 1980, donde se declara el 20 de octubre como Día de la Cultura Nacional

No se trata de cambiar un título por otro, sino de reconocer los dos, tanto el que se registra en el Decreto 74/1980, La bayamesa, como el que se refrenda en el anexo a la Ley 42/1983, De los Símbolos Nacionales, Himno de Bayamo. Ambas denominaciones están avaladas por su uso popular desde el siglo XIX. El artículo quedaría así: «Los símbolos nacionales son la bandera de la estrella solitaria, La bayamesa o Himno de Bayamoy el escudo de la palma real.»

  • Modificar párr. 38, sustituyendo la fuerza por la organización, porque me parece más pertinente esta palabra para un texto constitucional: «El Partido Comunista de Cuba, único, martiano, fidelista y marxista-leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, sustentado en su carácter democrático y la permanente vinculación con el pueblo, es la organizacióndirigente superior de la sociedad y el Estado.»
  • Modificar párr. 41, añadiendo al Partido Comunista de Cuba, así: «La Constitución es la norma suprema del Estado. Todos están obligados a cumplirla. Las disposiciones y actos del Partido Comunista de Cuba y de los órganos del Estado, sus directivos, funcionarios y empleados, se ajustan a lo que esta prescribe.» Se sugiere la inclusión porque las disposiciones y actos del PCC también deben atenerse a la Constitución. El hecho de que el PCC sea una organización política, no un órgano del Estado, no debería eximirlo de esta responsabilidad constitucional, mucho menos si, como se ha declarado antes, es la organización dirigente superior de la sociedad y el Estado.
  • Modificar párr. 42, añadiendo al Partido Comunista de Cuba, así: «El Partido Comunista de Cuba y todos los órganos del Estado, directivos, funcionarios y empleados, tienen la obligación de observar estrictamente la legalidad socialista y velar por su respeto en la vida de toda la sociedad.» Igual razonamiento que en el párrafo anterior.
  • Modificar párr. 43, haciendo los añadidos que se señalan: «El Partido Comunista de Cuba y los órganos del Estado, sus directivos, funcionarios y empleados, están obligados a respetar y atender tantoal pueblo como a sus representantes electos, mantener estrechos vínculos con ellos y someterse a su control, en las formas establecidas en la Constitución y las leyes.» En cuanto al PCC, igual argumento que en los dos párrafos previos. En cuanto a los representantes del pueblo electos, considero necesario incluirlos en la formulación para remarcar los derechos que se les refrendan a diputados y delegados en los párr. 365, 368, 652 y 653. Sin el empoderamiento real y efectivo de diputados y delegados ante las instituciones no se garantizaráel verdadero control ciudadano de los asuntos de gobierno.

TÍTULO II. FUNDAMENTOS ECONÓMICOS 

  • Modificar párr. 93.Del modo en que se define la propiedad privada, solo parece contraponerse a la propiedad personal (párr. 94) e, implícitamente, a la de las organizaciones políticas, de masas y sociales (párr. 92), en tanto ninguna de estas se ejerce sobre medios de producción. Pero las restantes formas de propiedad —socialista de todo el pueblo, cooperativa y mixta (párr. 89, 90 y 91)— se ejercen sobre medios de producción, aunque no aparezca explícitamente este aspecto cuando se les define. De manera que deben elegirse otros rasgos más pertinentes de la propiedad privada que permitan, conceptualmente, distinguirla de la socialista de todo el pueblo, la cooperativa y la mixta. Opino que no se resuelve satisfactoriamente el asunto añadiendo la expresión de conformidad con lo establecido. No se trata de convertir ese artículo en un tratado de economía, pero si se ha considerado que es necesario definir los tipos de propiedad, debe hacerse con un mínimo de coherencia teórica.

Título iv. Derechos, deberes y garantías

  • Añadir párr. en el Capítulo II, Derechos individuales. La Constitución nuestra debería incluir la práctica de la eutanasia como un derecho individual. Es algo muy humano, que aliviaría el dolor de muchísimas personas, tanto pacientes como familiares, y, además, ahorraría valiosos recursos humanos y materiales en las instituciones sanitarias.
  • Modificar párr. 158, añadiendo «desde el momento de la detención» u otra frase que exprese similar idea.
  • Modificar párr. 173.En mi opinión debería rescribirse así o de un modo similar: «Todas las personas tienen derecho a recibir información veraz sobre la gestión de los órganos del Estado a través de sus directivos, funcionarios y empleados, conforme a las regulaciones establecidas». Primero, porque en la redacción original no se clarificael tipo de información a que se refiere el artículo; segundo, no se precisanlos sujetos que deben garantizar el cumplimiento del derecho, y, por último, los adjetivos «adecuada y oportuna» resultan muy ambiguos y podrían prestarse para interpretaciones arbitrarias, como que un directivo, funcionario o empleado de un órgano estatal decida, por ejemplo, no brindar información porque, aviesamente, la considere «inconveniente» e «inoportuna», tal como ha sucedido durante años. Es por eso que propongo eliminar estos adjetivos.
  • Añadir párr. después del párr. 181.Debe añadirse un párrafo donde quede precisado el derecho de los ciudadanos a recibir de los medios de comunicación información veraz y completa. También otro párrafo donde se consigne explícitamente que, además de los medios de comunicación fundamentales, pueden existir otros que no sean propiedad socialista de todo el pueblo. Digo esto porque la vicepresidenta primera de la UPEC, Dra. Rosa Miriam Elizalde, aseveró hace pocoen una conferencia (transcrita por Cubadebate) que en el Proyecto de Constitución «no se cierra la posibilidad de que se reconozcan otros tipos de propiedad y gestión en la prensa, lo cual deja abierta la puerta a medios “no fundamentales” como los blogs, por ejemplo, que son de propiedad personal, u otros tipos de propiedad mediática que el Estado decida conservar por interés de la colectividad y sujetos a ley». Sin embargo, tal y como están redactados los párrafos del Proyecto relativos a la prensa no considero que se explicita esa posibilidad.
  • Eliminar párr. 191. Esos deberes se desarrollan en los párr.200 y 201.
  • Modificar párr. 192, eliminando la incidental «los que están obligados al mantenimiento del hogar y a la formación integral de los hijosmediante el esfuerzo común, de modo que este resulte compatible con el desarrollo de sus actividades sociales». Además de que esta expresión reduce el matrimonio únicamente a la finalidad reproductiva, su contenido se halla implícito en el párr. 193, donde dice que la ley regula “los derechos y obligaciones” del acto de formalización del matrimonio.¿No es la Constitución un texto de mínimos? ¿Por qué, entonces, jerarquizar una obligación del matrimonio sobre las otras que la ley regula?
  • Añadir un párr. entre el párr. 205 y el 206. Puede añadirse este, tomado de la Constitución de 1976: «El Estado organiza instituciones tales como círculos infantiles, seminternados e internados escolares, casas de atención a ancianos y servicios que facilitan a la familia trabajadora el desempeño de sus responsabilidades». Si se considera inadecuado —como dijo la presidenta de la FMC en las discusiones de la Asamblea Nacional— nombrar las instituciones porque estas, en el futuro, pudieran adquirir otras formas y denominaciones, basta con escribir: «El Estado organiza instituciones para el cuidado de niños y ancianos que faciliten a la familia trabajadora el desempeño de sus responsabilidades».Insisto en esta propuesta porque de nada vale que se instituya el derecho al trabajo en igualdad de condiciones para el hombre y la mujer, y que no se precise la forma en que el Estado lo garantizará para familias que convivan con hijos menores y/o ancianos. En las discusiones de la Asamblea Nacional, cada vez que un diputado pedía la inclusión de particularidades como estas en la redacción del documento, se insistía en que el texto constitucional debía ser un texto de mínimos. Pero estas mismas particularidades se hallaban en el texto constitucional vigente hasta ahora, y no dejó de ser la Constitución… Pienso que el Estado no debe abandonar a su suerte a muchos cubanos (sobre todo cubanas)que viven en hogares de bajísimos ingresos, sin ni siquiera el aliciente de una remesa del exterior y que, como no pueden pagar cuidadores particulares para sus niños y/o ancianos, se les hace imposible trabajar y salir del círculo de pobreza en que viven. Debemos asegurarnos desde la letra de la Constitución de que el Estado se comprometerá con ofrecer las garantías que arriba se propone añadir.
  • Modificar párr. 217, añadiendo la palabra todos, así: «El Estado garantiza el acceso y la gratuidad de todos los servicios de atención, protección y recuperación”. Sugiero esto para asegurarnos, desde el texto constitucional, de que ciertos servicios médicos no pierdan en el futuro su gratuidad, como ha quedado plasmado enla Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista: «Se cobran aquellos [servicios de salud] complementarios y de carácter no fundamental…».Los logros de la salud pública cubana, junto con los de la educación, constituyen las mayores conquistas sociales de la Revolución, y el Estado debe profundizar y ampliar los derechos asociados con esos ámbitos vitales, no reducirlos, porque en ellos radica buena parte del consenso social y político en torno a la Revolución y el Estado.
  • Modificar párr. 220, sustituyendo pregrado por posgrado, así: «El Estado garantiza a sus ciudadanos servicios de educación gratuitos y asequibles para su formación integral, desde el preescolar hasta la enseñanza de posgrado, conforme a…». La enseñanza de posgrado produce ciencia, conocimiento, y contribuye al desarrollo del país. Cursar una maestría o un doctorado no es solo una cuestión de interés personal; atañe a los intereses de la nación. Cobrar estos servicios educativos, en cualquier forma que sea, sería un retroceso.
  • Modificar párr. 222, eliminando la formación posgraduada (que se ha propuesto incluirla en el párr. 220) y añadiendo la palabra gratuita. Así: «Se garantiza la educación gratuita de personas adultas, de conformidad con las regulaciones establecidas.»

 

Título V. Principios de la política educacional, científica y cultural 

  • Modificar párr. 277, eliminando la expresión y en su contenido respeta los valores de la sociedad socialista cubana. Así: «la creación artística y sus formas de expresión son libres». Propongo eliminar la expresión porque resulta ambigua. En ningún lugar del Proyecto de Constitución se menciona cuáles son esos valores de la sociedad socialista cubana. Solo hallé, en el párr. 96 «los valores socialistas de equidad y justicia social». Pero, supongo, no son estos los valores a que alude la expresión en este otro contexto. Como tampoco son estos —o no únicamente ellos— los valores a que se refiere el párr. 197, donde se habla de que los padres deben formar a sus hijos «como ciudadanos con valores morales, éticos y cívicos, en correspondencia con la vida de nuestra sociedad socialista». ¿Son tan obvios esos valores que no hace falta especificarlos en algún sitio de la Constitución? Para mí no está claro que lo sean. De hecho, opino que los más altos valores morales, éticos y cívicos de una sociedad socialista son valores UNIVERSALES, también estimados como tales en las sociedades capitalistas (aunque muchos no los asuman ni practiquen en esas sociedades, cosa que también, por cierto, sucede en las sociedades socialistas).
  • Eliminar párr. 280 o modificarlo. El contenido de este párrafo está implícito en el párrafo anterior, donde se dice que uno de los principios de nuestra política cultural es que «vela por la riqueza artística, patrimonial e histórica de la nación y por su salvaguarda. Los bienes que conforman el patrimonio cultural de la nación son inalienables, imprescriptibles e inembargables». Los «monumentos» y los «lugares notables» a que alude el párrafo 280 forman parte de la riqueza patrimonial, constituyen bienes del patrimonio cultural de la nación. ¿Por qué particularizarlos en párrafo aparte?

No obstante, si se considera necesaria esa particularización, debería modificarse la redacción del párrafo, porque la expresión «monumentos de la nación» es ambigua. No se sabe bien si la palabra monumento se utiliza en el sentido con que lo hacen los cuerpos normativos de la clasificación cubana en materia de patrimonio (Ley 2/1977 y Decreto 55/1979),y si dentro de ellos se habla solo de los monumentos nacionales, o si se incluyen también los monumentos locales,o si se utiliza la palabra monumentoen alguno(s) de su(s) sentido(s) más genérico(s) en nuestro idioma.Para evitar esta ambigüedad, sugeriría redactar el párrafo siguiendo las normativas legales cubanas sobre el asunto. Quedaría: «protege los centros históricos urbanos, los objetos, las construcciones y los sitios declarados monumentos nacionales y locales conforme a la ley».

 Título VI. Estructura del Estado  

  • La Constitución tiene una carencia injustificable. ¿En qué principios, facultades, procedimientos, etc., se sustenta la relación entre las diversas instancias del PCC (país, provincia y municipio) y sus homólogas del Estado y el Gobierno? ¿Qué puede y no puede hacer, por ejemplo, el CC del PCC o el Buró Político de ese propio órgano respecto de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el Consejo de Estado, el Presidente de la República o el Primer Ministro? ¿A qué deberes se sujeta esa relación y qué derechos tiene cada una de sus partes?

Aunque el PCC sea la fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado, o justamente porque lo es, debe tener refrendado en el texto constitucional el alcance y forma en que ejercerá ese poder sobre los órganos del Estado. Porque ese «más allá» del Estado en que se sitúa al PCC no debe hacerlo inescrutable ante el pueblo, cuya soberanía se ha depositado en el Estado.

Opino, además, que, igual a la propuestade que los miembros del Consejo de Ministros no puedan formar parte del Consejo de Estado, los integrantes de las más altas estructuras de dirección del Partido (Buró Político y Comité Central) no deberían, por mandato constitucional,ser miembros de los órganos del Estado. Solo así podrá garantizarse una verdadera contrapartida y un verdadero ambiente de control.

  • Añadir un párrafo en el Capítulo I de este Título. Debería añadirse un párrafo de carácter general donde se establecieran, al igual que para el Presidente de la República, la edad mínima (35 años) y la máxima (60 años) para ocupar por vez primera todos los cargos electivos del Estado que la Constitución recoge en este Título y en el Título VIII, así como que se limite explícitamente el desempeño de esos cargos a dos periodos consecutivos, tal como se acordó en la Primera Conferencia Nacional del PCC, por motivos que huelga repetir aquí.Si no resulta conveniente expresarlo de manera general en este capítulo, sugiero que se añada en los párrafos correspondientes a cada uno de esos cargos.
  • Modificar párr. 307 y 308, eliminando en ellos la subordinada que contradigan la Constitución o las leyes, o añadiendo otras causas posibles para la revocación. Si se queda como está, la Asamblea Nacional del Poder Popular solo puede ejercer la facultad de revocación en tanto órgano garante de la constitucionalidad, pero se le suprime la posibilidad de ser más proactiva y revocar decretos-leyes o acuerdos del Consejo de Estado y decretos presidenciales que, aunque respetuosos de la Constitución y las leyes, carezcan de racionalidad, viabilidad, oportunidad, pertinencia, etc.
  • Modificar párr. 342, aumentando la cantidad de periodos ordinarios de sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Dos veces es muy poco para las necesidades de legislar que tiene este órgano, razón por la cual la cantidad de leyesque desde 1976 hasta la fecha ha promulgado la Asamblea Nacional es excesivamente menorrespecto de la cantidad de decretos-leyes refrendados por el Consejo de Estado en igual lapso. Taldesbalance obra en detrimento de la capacidad y potestad legislativa de laAsamblea Nacional. Eso debe cambiar.
  • Modificar párr. 371, añadiendo la palabra revocación u otra sinónima. Aunque en el párr. 307 se declara explícitamente la facultad que tiene la Asamblea Nacional del Poder Popular para revocar los decretos-leyes y acuerdos del Consejo de Estado, en el párr. 371 no resulta clara esa posibilidad. Quedaría así: “Los decretos-leyes y acuerdos que adopte el Consejo de Estado se someten a la ratificación o revocaciónde la Asamblea Nacional del Poder Popular en la sesión más próxima”.
  • Modificar párr. 382, eliminando la subordinada que contradigan la Constitución o las leyes, o añadiendo otras causas posibles para la revocación. Si se queda como está, el Consejo de Estado solo puede ejercer la facultad de revocación en tanto órgano garante de la constitucionalidad, pero se le suprime la posibilidad de ser más proactivo y revocar decretos presidenciales, decretos, acuerdos y demás disposiciones que, aunque respetuosos de la Constitución y las leyes, carezcan de racionalidad, viabilidad, oportunidad, pertinencia, etc.

Título VIII. Órganos locales del Poder Popular 

  • Modificar párr. 619. Elpresidente de la Asamblea Municipal del Poder Popular debería ser electo por el pueblo, y dejar los cargos de vicepresidente y secretario para la elección de la Asamblea, aunque sin la mediación de la Comisión de Candidatura, como se hace hasta ahora; es decir, que sean los propios delegados presentes en la Asamblea quienes propongan los candidatos a vicepresidente y secretario y que luego se sometan a votación. De igual modo pudiera hacerse con el cargo de presidente en caso de que se desestime la propuesta de su elección directa por el pueblo. Lo que sí debe desaparecer es la Comisión de Candidatura, porque es un ente intermedio que atenta contra el verdadero ejercicio democrático de la Asamblea. Como sabemos, aunque en el sistema actual los delegados tienen derecho a añadir candidatos a la propuesta de la Comisión de Candidatura, en la práctica eso no sucede o sucede solo formalmente.
  • Modificar párr. 667, añadiendo la posibilidad del plebiscito. Así: “convoca a consulta popular o plebiscitoasuntos de interés local en correspondencia con sus atribuciones”. El plebiscito, con carácter vinculante, le daría a la Asamblea Municipal del Poder Popular mayores oportunidades de propiciar la verdadera participación ciudadana en los asuntos de gobierno de la localidad. No hay que tener miedo de esto, sino todo lo contrario. Basta con reglamentarlo minuciosamente en las leyes y normas jurídicas que correspondan.
  • Modificar párr. 670. Propongo rescribirlo así: «vela porque se mantenga informada a la población sobre las decisiones de interés general que se adoptan por los órganos del Poder Popular». Lo sugiero porque la expresión un adecuado nivel de información puede resultar ambigua.

Título IX. Sistema electoral 

  • Modificar párr. 682, eliminando y un deber. Quedaría: “El voto es un derecho ciudadano. Lo ejercen voluntariamente…”. Sugiero este cambio porque en el caso de que un elector no tenga intención de voto por ninguno de los candidatos a delegados de su circunscripción, es su derecho no asistir a las urnas. Sin embargo, si decide ejercer su derecho de no votar, estaría incumpliendo el deber de votar. De hecho, en el Título IV, Capítulo IV, Derechos y Deberes Cívicos y Políticos, párr. 246 y 250, la participación en «elecciones, plebiscitos, referendos, consultas populares y otras formas de participación democrática» se contempla como un derecho, no como un deber.
  • Modificar párr. 688, sustituyendo dieciocho por veinticinco. Quedaría: «Si la elección es para diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular deben, además, ser mayores de veinticinco años». Propongo esto porque no considero que una persona menor de veinticinco años tenga la suficiente madurez intelectual ni la suficiente experiencia vital como para encarar satisfactoriamente las responsabilidadespropias de un diputado.
  • ¿El proyecto de la nueva Ley Electoral se someterá a consulta popular, al igual que este de la Constitución?Porque opino que para que los Órganos del Poder Popular acaben de dar el salto cualitativo que se espera de ellos, en cuanto a que consigan la verdadera participación ciudadana en los asuntos públicos de la localidad y el país, debe cambiarse el modo en que se nominan los diputados a la Asamblea Nacional, y el estatus tanto de delegados como de diputados.

Los candidatos a diputados deben nominarse en asambleas populares —al igual que se hace con los delegados—, y que luego se sometan a elección. Los llamados «diputados de proyección nacional»del sistema actual (así se les llama en la prensa y en las asambleas) no representan los intereses de la localidad en el Parlamento. Sucede con frecuencia que los electores ni siquiera los conocen, o porque no son verdaderos líderes locales, o porque ni siquiera nacieron ni viven en el lugar. Y los ministros o presidentes de instituciones de carácter nacional o provincial no tienen por qué ser diputados, ni los máximos representantes de las organizaciones políticas y de masas, salvo que por su verdadera interacción con la comunidad de electores, estos los nominen y elijan. Esta última Asamblea Nacional ni siquiera cuenta con el 50 % de delegados de base, y eso es perjudicial para el principio democrático de la representación.

Considero, además, que tanto a delegados como a diputados debe liberárseles totalmente de sus responsabilidades laborales durante el periodo que ejerzan, pagándoles el mismo salario que devengaban antes de asumir el cargo o asignándoles un salario que se determine a tales efectos. Solo si delegados y diputados pueden dedicarse a tiempo completo a las responsabilidades inherentes a sus cargos estaremos dando un paso de avance respecto del funcionamiento del Poder Popular.

Comienza en Fomento excursión turística Conociendo a Piedra Gorda

El paquete incluye un coctel de bienvenida con la oferta de jugos naturales en el Ranchón a las orillas del Río Cangrejo a la entrada de la Reserva.

El traslado hasta la Estación Biológica y el recorrido acompañado por un guía local por los senderos donde podrá tomar fotos y disfrutar de los vaslores de flora y fauna del entorno donde se encuentra el melocactus guittarti y el Abra de la Lechuza.

Cierra la oferta con el servicio de un almuerzo de comida criolla en la propia estación y una fiesta guajira que se extiende hasta las tres dela tyarde cuando regresan los visitantes al centro de la ciudad.

Las personas interesadas debe acudir a las oficinas de la Unidad de Flora y Fauna sita en la calle Juan Bravo #57 entre Luz Caballero y 24 de febrero o llamar al teléfono 41462141.

El viernes 10 de agosto comienza la primera excursión a Piedra Gorda que introduce el servicio de turismo de naturaleza en la zona para los amigos del senderismo.
El precio del paquete que se oferta varía en correspondencia con el día que elija el cliente para su reservación y tiene un monto total de 70 mpesos.

Los menores de tres años tienen entrada libre al área y a los senderos del Melocactus Guittarti y el Abra de la Lechuza. En tanto los niños entre tres y doce años pagarán solo la mitad del valor de la excursión.

Menores en las noches de Fomento Cuba

La responsabilidad del Estado y la familia con los niños y adolescentes en la Cuba de hoy es un asunto que amerita profundos replanteos

(Por: Pedro de Jesús López Acosta*)

En 1985, cuando tenía yo 15 años, ni mis padres ni los de mis coetáneos hubieran permitido que anduviésemos solos y en la noche por el pueblo. Tres decenios después es muy común ver, incluso en la madrugada, a menores de edad por calles y espacios públicos. Aunque sucede en toda Cuba y ha recibido críticas negativas de la prensa nacional en varias ocasiones, la situación persiste.

Que a raíz del Período Especial la vida económica del país se hiciera más difícil y algunas costumbres y preceptos morales demasiado rígidos se flexibilizaran a tenor de esa circunstancia no significa que el Estado y la familia hayan dejado de tener obligaciones ineludibles con el adecuado desarrollo de ciudadanos tan vulnerables como niños y adolescentes.

De hecho, el Código de la Familia y el Código de la Niñez y la Juventud refrendan esas responsabilidades, y ambos documentos, en su carácter de leyes, mantienen pleno vigor.

Explicita el Código de la Familia en su artículo 85 que los padres de los menores de edad tienen el deber no solo de facilitarles techo, vestimenta y comida, sino también de “proporcionarles los medios recreativos propios para su edad que estén dentro de sus posibilidades; darles la debida protección; velar por su buena conducta y cooperar con las autoridades correspondientes para superar cualquier situación medioambiental que influya o pueda influir desfavorablemente en su formación y desarrollo”.

¿Resulta propio para la edad que, sin compañía de un familiar responsable, niños y adolescentes menores* deambulen a altas horas de la noche por calles y parques (lugares oscuros muchas veces) o bailen, con conocidos y desconocidos (no importa siquiera si son adultos), en las penumbras de una discoteca? Cuando los padres admiten y alientan esas salidas nocturnas altamente peligrosas, ¿ofrecen a los hijos la debida protección?

Y esto sin contar que algunos menores, sacando partido de la noche y de la ausencia de sus progenitores, fuman e ingieren bebidas alcohólicas, maltratan la propiedad social, vociferan palabrotas, riñen o tienen relaciones sexuales en sitios apartados e inseguros. Si la familia deja solos y en tales circunstancias a sus retoños, ¿puede velar por su buena conducta?, ¿acaso no es ella misma, con su actitud acomodaticia y negligente, la que propicia hechos como los referidos, que influyen desfavorablemente en la formación y desarrollo de los hijos?

En efecto, la familia es la máxima responsable. Pero compete a las instituciones estatales encargadas del orden público y la administración de la justicia asegurarse de que la ley no sea letra muerta.

El Código Penal, en su artículo 315.1, prevé sanciones de privación de libertad, multas o ambas a quien “no atienda o descuide la educación, manutención o asistencia de una persona menor de edad que tenga bajo su potestad o guarda y cuidado”. Sin embargo, en el Acuerdo 92 del 21 de abril de 1981, el Consejo de Gobierno del Tribunal Supremo Popular puntualiza que solo “las manifestaciones más graves del incumplimiento de esos deberes pudieran integrar delito”, es decir, “cuando constituyan un abandono real y constante, con relevante trascendencia en las condiciones de desamparo moral y material de los hijos menores”.

Por lo tanto, consentir que los menores hagan vida pública nocturna sin compañía familiar adulta no resulta, en sí mismo, un acto punible. Sin embargo, los riesgos y peligros potencialmente derivados del hecho se mantienen: las autoridades gubernamentales, las organizaciones políticas y de masas, y sobre todo —insisto— la familia, la Policía Nacional Revolucionaria y la Fiscalía, no pueden, simplemente, volver la cara.

Es cierto que a niños y adolescentes les asiste el derecho a recrearse; y, según el Código de la Niñez y la Juventud, “los organismos del Estado garantizan la utilización permanente de las instalaciones apropiadas para realizar actividades culturales, deportivas y recreativas”.

En ese documento legal (que data de 1978) se hace un deslinde entre las funciones, en relación con la niñez y la juventud, de los organismos estatales de la cultura (artículos 83-86) y las de los organismos estatales responsabilizados con los deportes, la educación física y la recreación (artículos 93-100). A los primeros se les encarga, básicamente, la asesoría técnica, ideológica y promocional de los jóvenes escritores y artistas y del movimiento de aficionados. A los segundos se les da, entre otras, la misión de prestar especial atención al desarrollo de las actividades recreativas de niños y jóvenes y de apoyar las iniciativas que en este sentido llevan a cabo las organizaciones políticas, sociales y de masas.

Aparte del Inder —implícito en la formulación verbal de la ley—, se mencionan como instituciones que deben garantizar la recreación de niños y adolescentes los campamentos de pioneros, los clubes juveniles, las instalaciones del turismo y los llamados planes vacacionales. Asimismo, el artículo 116 deja establecido que: “El Estado asigna un presupuesto anual a las organizaciones juveniles y pioneril para sufragar los gastos originados por sus actividades políticas, culturales, deportivas, recreativas, investigativas y de otra índole”.

Campamentos de pioneros, clubes juveniles, instalaciones de turismo, planes vacacionales, actividades recreativas originadas por las organizaciones juveniles y pioneril… La mayoría de esas opciones, por razones no solo económicas, desaparecieron o tienen alcance muy restringido en la Cuba actual. De manera que, una y otra vez, se escucha en intervenciones públicas de funcionarios gubernamentales que las instituciones culturales de los territorios —las casas de cultura, sobre todo— deben apoyar o asumir la satisfacción de las necesidades recreativas de la población, apelando al talento artístico de la localidad, tanto aficionado como profesional.

En primer lugar, se tergiversa la misión con que fueron creadas las casas de cultura cuando se las pretende convertir en sostén de las actividades meramente recreativas de una localidad, para paliar o suplir la ineficacia o la ausencia de las instituciones que históricamente se diseñaron con tal fin.

En segundo lugar, esa pretensión constituye una gran falacia: se sabe que, al menos en buena parte del país, la fuerza técnica y la logística imprescindible para trabajar en las casas de cultura están deprimidas hace años, al igual que el movimiento de artistas aficionados. (Hablo de la regla, y presupongo las excepciones, las cuales desconozco.)

Por otra parte, ¿cuántos municipios, por ejemplo de la provincia de Sancti Spíritus, cuentan con un caudal de artistas profesionales numeroso, variado y de auténtica calidad —en lo fundamental de artes espectaculares como la danza, la música y el teatro— que posibilite, con la sistematicidad requerida, idear y ejecutar propuestas recreativas cultas y, a la vez, de impacto masivo? ¿Hay dinero suficiente en las arcas estatales para la remuneración de los artistas y el sustento regular de tales propuestas?

Aunque este asunto pareciera leña para otra hoguera, es parte del mismo fuego o, mejor dicho, de la misma candela. Porque, con tamañas carencias y limitaciones, ¿cómo encarar en los municipios la recreación para niños y adolescentes desde las instituciones culturales?

Una idea tentadora, sobre todo para los propios niños y adolescentes, sería abrirles discotecas exclusivas, a la usanza de las que funcionan para jóvenes y adultos. Es tan brillante la idea sobre el papel que apenas resisto el impulso de añadir detalles: serían centros pertenecientes a la Empresa de Comercio y Gastronomía que cerrarían siempre antes de las doce de la noche y en los cuales se velaría por la iluminación adecuada y la selección atinada de la música, se prohibirían las bebidas alcohólicas, los cigarros y la entrada de personas mayores de 16 años… Incluso instructores de arte, educadores y promotores de salud, así como promotores culturales del municipio, podrían sumarse al empeño y, entre reguetón y música house, realizarían acciones de apreciación artística o sobre el uso correcto del condón o relativas a la prevención del VIH y otras infecciones de transmisión sexual.

Muy bien. Perfecto. Magnífico… Pero, a riesgo de parecer conservador, pregunto: ¿y los padres van a estar esperándolos afuera? Si hasta ahora los han dejado salir y regresar solos en medio de la noche o la madrugada, ¿se obrará un milagro?, ¿se habrá resuelto el problema? ¿Acaso muchos de los menores no saldrán de esa discoteca para colarse en la otra, la de los mayores?

Volvemos al comienzo. Y, como al comienzo, sostengo que es obligación de la familia proteger la integridad física, moral y espiritual de niños y adolescentes. Y es deber de la PNR y la Fiscalía hacer que esas responsabilidades se cumplan. Porque puede no haber transporte, el salario puede no alcanzar para los gastos mínimos de una casa… pero, ¿vamos a dejar que nuestros niños y adolescentes, los constructores, los maestros, los policías de mañana se pierdan?

Es este un asunto de enorme trascendencia cívica que no deberíamos soslayar ni enfrentar con ligereza.

 *Se especifica adolescentes menores, porque, según la Unicef, los adolescentes están comprendidos entre los 14 y los 18 años, y en Cuba la mayoría de edad se alcanza a los 16.

 *Narrador, poeta y ensayista de Fomento Cuba. Premio Alejo Carpentier 2006 y 2014

En las buenas y en las malas, las palabras


PEDRO DE JESÚS, escritor fomentense, Premio Carpentier
Las palabras relacionadas con el sexo y algunas funciones fisiológicas excrementicias han sido, y son, objeto de interdicción en las lenguas. Para sortear el tabú los hablantes acuden a circunloquios y eufemismos, es decir, expresiones de más prestigio o decoro. Mis abuelos, por ejemplo, decían las partes, hacer una necesidad o dar del cuerpo. Leer más de esta entrada

Fermín Fernández, guajiro de El Pedrero, hoy productor de sagú y bijol de cúrcuma en Cifuentes

Por curiosidades botánicas sobre el sagú que tomo cada mañana como en las noches de infancia, cuando mi bisabuela nos abrigaba con la bebida con harina de sagú, llegué hoy a la historia de la miniindustria de Fermín, un guajiro de Fomento que echó raíces como agricultor y ahora cultiva alimentos y fama con su pequeña  industria en la tierra villaclareña de Cifuentes. Comparto esta publicación para que ustedes la disfruten.

por Luis Machado Ordetx.

La tradición familiar impulsó a Fermín Fernández Turró a retomar, luego de medio siglo, aquellas enseñanzas que aprendió de sus progenitores de propagar los cultivos de Cúrcuma (Cúrcuma longa L.), el Sagú (Maranta arundinacea L.), y hasta pequeñas parcelas del Jengibre (Zingiber officinale Rosc.), muy empleados con fines alimentarios, como condimentos o almidones, por generaciones milenarias.

fermin fernandez turro, Cifuentes, Villa Clara

Fermín Fernández Turró, un campesino que, campo adentro, enriquece la cultura alimentaria de la población. (Foto: Luis Machado Ordetx)

Un lustro atrás, el campesino se acogió a los beneficios del Decreto-Ley 259 para asistir tierras ociosas en zonas de la comunidad Wilfredo Pagés. Ahí reside tras emigrar, «ya con matrimonio formal», apuntó, desde El Pedrero, sitio de la serranía del Escambray. Aquí formó el resto de la familia, los hijos, y tomó la decisión de aplatanarse en labores de hortalizas a discreta escala de plantaciones, pues carecía de suelos.

«Antes todo era cañaverales y alguna ganadería en el territorio cercano, pero los fértiles terrenos, de secano, se quedaron vacíos y comenzó un reparto legal, en usufructo, de tierra. Solicité 4 hectáreas para atenderlas junto a mi hermano Ramiro, y aquí estoy», apuntó Fernández Turró, un hombre de profundos ojos azules, con 84 años de edad, a quien lo delata la fisonomía de los ancestros españoles.

Jocoso, por su salud y laboriosidad, dice, rebasará el «siglo de vida, pero siempre con la guataca y el arado en las manos, pues el trabajo y el laboreo con la tierra no mata a nadie», añadió.

Después de la jubilación como constructor en la empresa Agropecuaria Valle del Yabú, en Santa Clara, volvió la vista al campo que limita su vivienda, número 83, ubicada en la calle 9 entre 14 y 20, y apostó por las recolecciones de condimentos frescos, granos y frutales.

—¿Y cómo llegó a la cúrcuma y el sagú?

—«¡Hombre, con la Agricultura Urbana! Un día se aparecieron directivos del sector con unos sacos llenos de rizomas, y a sembrar. Muchos campesinos no sabían qué era y cómo se utilizaba su colorante y menos los beneficios que reportaba a la salud humana. Con el almidón de sagú era diferente, pero no había tradición», apuntó.

—¿Con el jengibre?…

—«¡Qué decirle!, todavía las personas creen que es solamente afrodisíaco y le restan importancia en la función de la cocina cubana. Los chinos piensan diferente y lo utilizan para dar aromas y sabores. Ese rizoma, que conozco desde la niñez, lo vamos a explotar más en las plantaciones para obtenerlo seco y en polvo, tal como ahora hacemos cuando envasamos la cúrcuma y el sagú», indicó el campesino integrante de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCSF) Filiberto González Mujica, del Consejo Popular Wilfredo Pagés, en el municipio villaclareño de Cifuentes.

Provisiones agrícolas

Las siembras de cúrcuma y sagú, en lo fundamental, están en áreas de secano por la imposibilidad de electrificar un pozo para el riego de agua. El cultivo y cosecha lo hacen con tracción animal, lo cual encarece las producciones e impide el aumento de los rendimientos agrícolas en la finca de los Fernández Turró.

La cúrcuma, conocida, además, como azafrán de la India, turmeric, o yuquilla, la plantan entre abril-mayo en 4 cordeles. El suelo, indica Fernández Turró, «se prepara de manera esmerada y profunda, sin que existan malezas, y mal drenaje. La plantación de las yemas ocurre en esa fecha para que de los rizomas broten hojas anchas, pecioladas y de color verde con un metro de altura».

rizoma curcuma sacada del surcoLos rizomas, de color amarillo a naranja, se emplean como colorantes en dos formas: cúrcuma (crudo) y curcumina (refinado), y la cosecha se realiza después de 9 meses de culminar la siembra. (Foto: Luis Machado Ordetx)

Cuando el follaje se marchita, en cultivo a sol, pasados unos 10 meses, viene la recolección, siempre manual. Después los rizomas son seleccionados y lavados hasta pasar al proceso de molinado y secarse para envasarlos en bolsas de nailon de 10 gramos.

El sagú, originario de América del Sur, era muy difundido por las zonas orientales de Cuba. Lo «conocía desde la infancia, y el proceso de siembra es casi similar a la cúrcuma. Todo lo hacemos entre mayo-junio en unos 30 cordeles. El ciclo del cultivo es de 7 meses, aunque se puede extender a más tiempo. Nosotros lo intercalamos con maíz para otorgarle a la planta alguna sombra y establecer un policultivo. Obtenemos del tubérculo una 1.2 t/ha de almidón final. El rendimiento es de excelencias para los 25 quintales de polvo que enviamos al comercio. La parte útil son también los rizomas, con un 27% de almidón, grasas, albúmina y azúcares», indicó.

Todo el laboreo agrícola en la finca de los Fernández Turró se ejecuta de manera manual, con desyerbes sistemáticos para evitar malezas. El amarillamiento de las hojas determina, al paso del tiempo, el volumen y contenido de almidón en los bulbos. Después viene la recogida, lavado y rallado industrial-casero, así como el tamiz de separación de impurezas y desecado al sol para obtener, después de 4 días, la harina de sagú, hasta su posterior empaque.

Al concluir los procesos agrícolas «tenemos un cuidado extremo en la selección de la semilla que destinaremos a las siembras del siguiente año», declaró el campesino.

Etiquetas fabriles

En la minindustria de Wilfredo Pagés, una de las pocas de su tipo en el país, fue decisivo el aporte tecnológico que dio el ingeniero mecánico Arnol Fernández Gaunche, hijo de Fermín. Los cultivos de cúrcuma y sagú, también del jenjibre, facilitan la integración entre la agricultura y la fábrica, resultado palmario en el contexto familiar y comunitario.

De las manualidades antiguas pasaron al empleo de equipamientos eléctricos que facilitan la selección, lavado y raspadura de los rizomas, y humanizan el trabajo en el ámbito doméstico como alternativa de eficiencia productiva.

Durante el año de la instalación, saldrán 20 qq de condimento de cúrcuma (unas 20 mil bolsitas de 10 gramos), las cuales «se comercializan en bodegas de los municipios de Cifuentes, Ranchuelo, Santo Domingo y Corralillo, y esperamos ampliar a otros territorios», dijo Martiniano Acosta Milián, jefe del programa de Agricultura Urbana y Suburbana (GAUS) en el denominado Oasis Villaclareño, distante de la capital provincial a 30 kilómetros.

Fermín y Martiniano, productores cúrcuma de Wilfredo PagésEl cosechero (en primer plano) y Martiniano Acosta Milián (detrás), repasan detalles de la minindustria del sagú y del bijol de cúrcuma de Wilfredo Pagés, en Cifuentes. (Foto: Luis Machado Ordetx)

En esas ofertas tienen competidores en el denominado bijol-sazón (200 g de cúrcuma, ajo, cebolla, ají chay, especies aromáticas y sal), que fabrican en Ciego de Ávila, mientras en la harina de sagú, los fabricantes de Wilfredo Pagés son los únicos dedicados a esa actividad en el país, producción que suministran a entidades de Frutas Selectas en Villa Clara, precisó Fernández Guanche.

De las propiedades medicinales y usos de la cúrcuma, aclara Fernández Turró, el agricultor, destacan las cualidades de «colorante de productos alimenticios, de farmacia y cosméticos, o de tejidos, así como antioxidante y para combatir la artritis o enfermedades inflamatorias. Los rizomas pueden aprovecharse como cocimientos en dolencias del hígado y la vesícula biliar», según un plegable-instructivo que confeccionó de acuerdo a búsquedas sistemáticas en bibliografías de los cultivos.

En Cuba el conocimiento y uso de la cúrcuma, aunque tiene excelentes cualidades condimentosas, no está muy extendido, y en los hogares, por su color amarillo-naranja y sabor picante, se incluye poco como colorante en arroz, sopas y diferentes tipos de platos confeccionados con cárnicos.

También contribuye a prevenir la arteroesclerosis, disminuye el colesterol e inflamaciones en la boca y encías, y hasta es anticancerígeno e ideal para problemas digestivos.

Ese «juicio lo tratamos de difundir en los consumidores», sustenta Acosta Milián, quien aclara que los productores ganan 0.62 centavos por bolsas de cúrcuma, mientras la CCS Filiberto González Mujica lo vende a 0.70, y se comercializa por su entidad estatal por valor de $1.00 CUP. La harina de sagú, demandado por la población, va hacia Frutas Selectas a precios de $15.00 por libra.

Polvo de SagúEl sagú lo aprovechan como harina o almidón para dietas destinadas a niños y ancianos. (Foto: Luis Machado Ordetx)

Añadió que la Agropecuaria Unidad Proletaria, empresa a la cual está subordinado el GAUS, garantiza a los cosecheros abastecimientos de nailon, así como partidas de fertilizantes e implementos de trabajo que, de acuerdo a las siembras, tenderán a consolidar. No obstante, resulta evidente que el sagú, desde el punto de vista económico resulta más tentador a los productores, lo cual no desdice que abandonen el cultivo de cúrcuma y la obtención del bijol natural.

Cierto es que el almidón de sagú es muy cotizado en la alimentación de los niños, y de su harina pueden elaborarse galletas o dulces, por sus valores vitamínicos (A), de carbohidratos, calorías, calcio, hierro y fósforo, de alta digestabilidad. Los desechos sirven, además, para engordar cerdos y mejorar los suelos. Sin embargo, allí no abundan animales para mantener las condiciones higiénico-sanitarias que reclaman las producciones.

El jenjibre lo «sembramos en pequeñas escalas, casi simultáneo a los otros dos cultivos, y hacemos estudios para incluirlo como condimento solo y junto a la cúrcuma, dadas sus cualidades terapéuticas en cólicos, diarreas o el reumatismo», aclaró Fernández Turró.

De Cifuentes, un sitio prominente que afianza historias entre el oro blanco del sagú, y las bondades expandidas por la cúrcuma, el transeúnte encuentra a afanosos hombre que afincan la rica herencia que lega la tierra a los cultivos y la salud alimentaria de la población cubana.

Tomado de La tierra consagra a los hombres, de Vanguardia, Villa Clara.

Publican poemas de escritor fomentense en Revista Kenyon Review

El autor Liuvan Herrera Carpio, residente hoy en Ecuador, y su obra publicada en la Revista Kenyon Review.

por Liuvan Herrera Carpio

Translated from Spanish by Katherine M. Hedeen and Víctor Rodríguez Núñez

Codorniz

Un aguacero de codornices decapitadas lapida el hambre a los que cruzan el desierto. Una lluvia de pájaros sin cabeza es una lluvia sin cabeza. ¿Qué bosque quedó sin trino, qué bosque sin primavera?
Mientras el peregrino despluma las gotas, la arena se contenta como un perro al recibir los pétalos del ave que lentamente se deshojan.
El peregrino es el marinero del desierto. Tras la tormenta de codornices naufragó: no ha podido soportar tanta arena en pleno vuelo.

Tigre

para Virgilio, antes de ser devorado

La piel del tigre es una trampa. Cuando mi hijo abre los ojos, como un grito frente al animal, no se da cuenta que tras un doble enrejado la piel del tigre está sin pintar. Los tigres desayunan carne de poeta: el domador castiga a las legumbres ofreciéndolas como armadura para este exquisito brazo de Blake que ahora mismo vemos engullir.
La digestión del tigre es paciente como los ojos de mi hijo, como los huérfanos ojos de mi hijo.

Mortaja de sábado

Al tender las sábanas
como cuerpos recién ahogados,
una camisa contigua
encoge los hombros.
La ungida, sin nombre digno que recordar;
ofrece al sol el cadáver del tálamo
donde su hijo, cada noche,
se deja extraer por Dios
una costilla irrecuperable.
Dios exprime
la muerte en la sábana,
pero el cansancio de mi madre
le impide atisbar el milagro.
No la culpes, hombre de la cruz,
cuando reta al sol con humedad formidable.
Tú pendiste las horas como un ahorcado
y Dios exprimió tu sangre
desde su altura.
Tiende la sábana como gesto de rendición.
¿Ante quién flaquea mi madre cada semana?
¿Qué enemigo le obliga a retirarse
sin victorias que alimentar?
Dispongo a cerrar los ojos:
ya siento en mi vientre el cisma de Dios.
El almidón, justo padre,
maquilla silencioso una mortaja.

Hierros de carnaval

Fraguados en herrerías clandestinas
viajan sobre trailers ominosos
por la cicatriz nacional,
artefactos para la diversión,
que en carnavales de barrio
se erigen en solo una hora.
Piezas de antiguos centrales
adobadas por años en el alcohol
de almíbar,
ahora toman sitio
en sillas voladoras y en
botes suspendidos en el arco
de su viaje.
Quien no asistió al esplendor
de los parques eléctricos,
podrá encontrar aquí
una desleal imitación.
Di adiós a tu hijo mientras
resiste su vértigo
en las pequeñas jaulas
de “El Exterminador”.
Subamos a “El Dragón”
cuando su mal trazado ojo
ve derramar la cerveza sin nombre,
detenida en odres de extraño níquel
y disputada por caballeros de sed medieval.
Sobre las esteras de montaña rusa
oyendo crujir los frenos de la noria,
te dije: qué triste el país.
—Diviértete, fue la respuesta
mientras me alcanzabas un
algodón de azúcar,
traída del gran Brasil
en oscuras bodegas
de lujosos trasatlánticos.

Quail

A downpour of decapitated quail stone the hunger of those crossing the desert. A rain of headless birds is a headless rain. What forest was left with no song, what forest with no spring?
While the pilgrim defeathers the drops, the sand is as happy as a dog taking in the bird petals slowly plucked.
The pilgrim is the desert sailor. After the quail storm he shipwrecked: he hasn’t been able to stand so much sand midflight.

Tiger

for Virgilio, before being devoured

The tiger skin is a trap. When my son opens his eyes, like a shriek before the animal, he doesn’t realize that behind the double trellis the tiger skin isn’t painted. Tigers eat poet flesh for breakfast: the tamer punishes the legumes offering them up like a garnish for this exquisite Blake arm we now see being wolfed down.
The tiger’s digestion is patient like my son’s eyes, like my son’s orphan eyes.

Saturday Shroud

When hanging out the sheets
like newly drowned bodies
an adjacent shirt
shrugs its shoulders.
The anointed one, no name worth remembering,
offers up to the sun a cadaver from the marriage bed
where her son, each night,
lets God extract
an irretrievable rib.
God wrings out
death over the sheet,
but my mother’s tiredness
won’t let her make out the miracle.
Don’t blame her, man of the cross,
when she challenges the sun with a formidable dampness.
You strung the hours up like a hanged man
and God wrung out your blood
from his height.
She hangs the sheet out as a gesture of surrendering.
Who does my mother lose heart to each week?
What enemy forces her to retreat
no victories to nourish?
I’m ready to close my eyes:
now I feel the schism of God in my belly.
The starch, just father,
silently covers up a shroud.

Carnival Irons

Forged in clandestine smithies
they travel on ominous trailers
through the national scar,
artifacts for amusement,
in neighborhood carnivals
assembled in just an hour.
Pieces of old sugar mills
marinated for years in syrup
alcohol,
now they take their seats
in flying chairs and on
boats suspended in the arc
of their journey.
Those who never witnessed the splendor
of electric parks
will find here
an unfaithful imitation.
Say good-bye to your child while
he fights back his vertigo
in the small cages
of “The Exterminator.”
Let’s ride “The Dragon”
when its badly drawn eye
sees nameless beer spilled,
lingering in wineskins made of a strange nickel
and argued over by knights with a medieval thirst.
Standing on the roller coaster’s carpet
hearing the brakes of the Ferris wheel grind
I told you: this country is so sad.
“Have fun,” was the answer
while you got me some
cotton candy
brought from grand Brazil
in the dark holds
of luxury ocean liners.